Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Palabras habitadas 10

Fondos orales y memoria urbana

Conferencias en Chile (I)


 

[Extracto de la conferencia de cierre del II Encuentro del Centro de Documentación del CNCA organizado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Valparaíso, Chile, 25-26 de octubre de 2017].

 

1. De memorias e identidades

Uno de los rasgos que caracteriza al ser humano es la producción, mantenimiento y conservación de una memoria colectiva: la suma de las historias, preceptos, percepciones, ideas y recuerdos que es común a un conjunto de individuos. Un conjunto cuyo tamaño puede oscilar entre el grupo —una familia, por ejemplo, o un club barrial— y la humanidad toda, pasando por comunidades, sociedades y naciones.

Nuestra identidad como individuos, como miembros de un colectivo o de un sector social, está basada precisamente en nuestros recuerdos: los propios y los heredados. O en lo que queremos o creemos recordar, de la manera más o menos distorsionada en la que decidamos o prefiramos hacerlo. La memoria —las experiencias compartidas a lo largo del tiempo— nos hace quienes somos.

La memoria colectiva —eso que algunos antropólogos llaman "memoria externa"— compone el patrimonio intangible de toda la humanidad. Son todos los manojos de hilo con los que se teje nuestro tapiz cultural, o las miles de briznas de hierba que forman la pradera casi infinita que somos nosotros, nuestros trayectos vitales y nuestros saberes. Es un conglomerado rico, denso, cambiante y, sobre todo, plural en todos los sentidos.

 

2. A lomos de lo hablado

Un significativo porcentaje de los conocimientos y saberes acumulados en la memoria colectiva suelen ser etiquetados como "tradicionales", pues forman parte de una tradición: un acervo de elementos seleccionados, depurados y "curados" por numerosas manos, de manera comunitaria, a lo largo del tiempo. Un corpus que es transmitido de una generación a la siguiente a través de unos métodos determinados, y en el que se recoge lo que ha sido considerado lo suficientemente importante o interesante —a escala grupal, evidentemente— como para ser codificado, conservado y perpetuado.

Estos saberes tradicionales han usado un buen número de canales y de soportes distintos para moverse. Uno de los más importantes ha sido la oralidad, la palabra hablada. No es el único, por cierto: a través de los siglos, similares resultados se han obtenido a lo largo y ancho del mundo gracias al uso de tejidos, tatuajes, cestos, diseños sobre cerámica, pinturas o dibujos, entre otros. Y, evidentemente, mediante todo tipo de documentos escritos e impresos. Pero la palabra hablada es, sin lugar a dudas, la forma más popular de transmisión de conocimientos. Todos esos contenidos que vuelan de boca en boca, de mayores a jóvenes, una y otra vez, constituyen una tradición oral: como su nombre indica, una tradición perpetuada oralmente por un conjunto determinado de personas, ya sean los miembros de una asociación, los componentes de un grupo musical, los marineros de un barco o los habitantes de una aldea...

La palabra hablada se caracteriza —y, a la vez, se diferencia de la escrita— por necesitar un oyente y por ser gramaticalmente compleja, rica, dinámica, relativamente espontánea (aunque pueda utilizar ciertas fórmulas), inmediata e inestable. Y muy frágil. A veces también puede ser engañosa, enrevesada y espinosa, incluso para sus propios cultores: en la tradición oral lo tangible y lo intangible, lo objetivo y lo subjetivo se mezclan tan íntimamente que hay ocasiones en que no se puede distinguir lo uno de lo otro.

La tradición oral suele cambiar. Pierde parte de sus contenidos y gana otros nuevos, o sufre modificaciones más o menos notables a distintos niveles. Tales cambios pueden ser forzados por circunstancias externas, pero por lo general obedecen a razones internas: responden a las necesidades de un grupo humano, que también cambia y precisa adoptar otras reglas, otras normas, otras visiones de su historia, otras costumbres y tradiciones. O simplemente tiene que ajustar las viejas para reflejar mejor los nuevos tiempos.

Las formas y los cauces que la tradición oral tiene para reunir y transmitir sus contenidos tienen por único límite la imaginación de sus productores. Y los contenidos transmitidos son prácticamente infinitos. El mapa mental de caminos por los que arrear el ganado en Coyhaique, o los sitios de recogida de cochayuyo en una costa accidentada, con toda su detallada micro-cartografía. La historia de una determinada receta de curanto, la de la composición de una décima popular, la del nacimiento de un refrán, la que existe detrás de una foto... Las instrucciones para gestionar correctamente un pedazo de bosque de alerces o de tamarugos, o para encontrar un poco de ñocha con la que armar un ñolkiñ. La trayectoria de un partido político, de una compañía, de una fábrica, de un kiosco. El relato que atraviesa un libro, una esquina en una ciudad cualquiera, un muro cubierto de grafiti... Todos esos contenidos, por pequeños e insignificantes que parezcan, son pedazos de nuestra memoria, de nuestra historia. Partes de nosotros como personas, como miembros de una sociedad, como componentes de un grupo, como habitantes de un lugar...

[Para acceder al texto completo de la conferencia, vid. infra].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 24.04.2018.

Foto: "In the beginning was..." por Chiharu Shiota. En Fundación Sorigué (enlace).

El texto corresponde a un extracto de la conferencia "Fondos orales y memoria urbana", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu.

 


Etiquetas: , ,


Las entradas publicadas en este blog pueden accederse a través del índice de entradas. También pueden consultarse las tablas de entradas organizadas por título de serie y por palabras-clave.

Las entradas pertenecientes a la serie de notas Conocimiento y biosfera pueden leerse aquí, junto a las de las series Apuntes bibliotecarios(antes Apuntes críticos) y Gotas de animación a la lectura.Asimismo pueden consultarse las distintas entradas de las columnas Palabras ancladas, Los muchos caminos, Palabras habitadas y Libros y lecturas indígenas.

Por último, las conferencias, los artículos académicos y otros trabajos similares pueden consultarse a través del listado completo de publicaciones, o bien revisando el archivo de Acta Académica (de acceso libre) o las plataformas Academia.edu, Issuu, Scribd y Calameo.