Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Los muchos caminos 07

Escribir senderos, andar escrituras

Los muchos caminos (VII)


 

[Una versión resumida de este texto fue publicada como "Camino 07" de la columna trimestral del autor titulada "Los muchos caminos", incluida en De bibliotecas y bibliotecarios. Boletín electrónico ABGRA (Argentina, 9 (4), 2017). Las entradas de esa columna serán compartidas en este blog, en la sección correspondiente].

 

Reconocemos los senderos y caminos que arañan la irregular —y singular— geografía de nuestro mundo bibliotecario porque han quedado trazados de alguna forma. Porque han sido narrados y, sobre todo, porque se ha escrito sobre ellos.

Cualquier experiencia que no quede recogida de alguna manera, sobre algún tipo de soporte o a través de algún medio, es susceptible de perderse. La frase anterior no sería más que una manifiesta perogrullada si no fuera porque, aún a sabiendas de las eventuales consecuencias, una buena parte de las actividades humanas (y sus resultados) no se registran en absoluto.

Y dentro de ese porcentaje se incluye una significativa cantidad de experiencias bibliotecarias. Experiencias que pueden reflejar valiosos aprendizajes, errores o problemas, y que pueden incluir dudas, búsquedas, encuentros y desencuentros.

Si al hecho de que los caminos que se recorren en el universo del libro y la información son relativamente escasos —al menos si se consideran todos los que, potencialmente, podrían recorrerse— se suma que las nuevas exploraciones y los descubrimientos, por pequeños que aparenten ser, no quedan relevados en ningún sitio, el panorama resultante es de un vacío desolador.

Y no solo para nosotros, habitantes actuales de estos paisajes y horizontes profesionales. Para aquellos que nos sucederán, no contar con anotaciones o pistas sobre nuestras andanzas implicará, cuanto menos, la idea de que hemos sido una generación (o una serie de generaciones) que pasó el tiempo quizás no cruzada de brazos, pero sí un tanto paralizada, incluso atrincherada, en tal o cual recodo del camino. Y, de tratarse de sucesores proactivos, curiosos o intrigados con las posibilidades que puedan ofrecer las bibliotecas, el carecer de informes o reportes —por básicos que sean— implicará la noción de que deben empezar sus investigaciones, sus proyectos o sus experimentos desde cero.

Se impone así ese sentimiento frustrante de "volver a empezar", a sabiendas de que esas trochas que deben ser abiertas otra vez ya lo habían sido antes y que, de haberlo querido, los predecesores podrían haber dejado cuanto menos algunas indicaciones valiosas: unos meros trazos que sugirieran un mapa, o un puñado de crípticas advertencias sobre las barreras y las trampas a encontrar.

Ciertamente la escritura no es una habilidad innata en los seres humanos. Sin embargo, la necesidad de narrar y la capacidad para transmitir saberes sí parecen serlo, sobre todo en el seno de una especie eminentemente social como la nuestra. Escribir no es más que graficar esos saberes de forma ordenada. Para ello basta con recibir unas directrices básicas que permitan estructurar las ideas, los recuerdos, las lecciones adquiridas...

De ahí en más es preciso cultivar la actividad. Practicarla, para irla mejorando. Abonarla con lecturas. Perder el miedo a equivocarse, y aprender de los (muchos) errores a cometer. Se trataría también de, en la medida de lo posible, reconocer y apreciar el valor de ese proceso. Escribir es volver a contarse una historia, al tiempo que se la contamos a uno o a muchos desconocidos, contemporáneos o futuros; es dirigirse a ellos, hablarles, confiarles uno o varios fragmentos de la memoria y la realidad; es recopilar lo sabido y lo aprendido y transmitirlo, por si algo de todo eso puede serles de utilidad. Y ese proceso (y sus potenciales resultados) es un pequeño desafío que debería procurar cierta satisfacción.

Las clases y cursos de escritura creativa o de producción académica no suelen abundar en el marco de nuestra capacitación profesional. En algunos casos se enseñan rudimentos de esas destrezas dentro de materias terciarias o universitarias relacionadas con la investigación o la elaboración de tesinas y tesis. Tales rudimentos, precisamente por ser lo que son, se limitan a proporcionar unos lineamientos básicos, unos hitos elementales. Por desgracia muchos creen que la escritura se limita a eso cuando, en realidad, solo es una base, un esqueleto.

Escribir debe ser, en principio, la respuesta a un ansia, a una necesidad de decir y de contar (y sí, también de preservar algo o de rescatarlo del olvido); y, si bien debe(ría) atenerse a un determinado método y presentarse de acuerdo a unas normas pre-establecidas, no deja de ser, en última instancia, más que una forma de elaborar una narrativa.

Una narrativa que, en la actualidad, puede compartirse a través de innumerables medios —las limitaciones del pasado a la hora de difundir las propias palabras por escrito han quedado allí, en el pasado— y que siempre contará con un par de ojos curiosos para los que lo escrito resultará interesante.

Escribamos, pues, los senderos que estamos recorriendo o que ya hemos recorrido. Para que mañana, o en un futuro más o menos lejano, otros puedan andar nuestra escritura y, apoyándose en ella, sean capaces de prolongar caminos y de ampliar sus horizontes mentales. De eso, en definitiva, se trata el conocimiento: de ir trenzando un hilo con otro, de ir uniendo una ruta con otra, de ir juntando una idea con otra, para ir tejiendo un mapa que nos permita saber por dónde hemos andado y qué territorios quedan aún por transitar.

 

Referencias

Becker, Howard (2011). Manual de escritura para científicos sociales. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Montolío, Estrella (dir.) (2014). Manual de escritura académica y profesional. Barcelona: Ariel, 2 vol.

Navarro, Federico (coord.) (2014). Manual de escritura para carrera de humanidades. Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

Tolchinsky, Liliana (coord.) (2014). La escritura académica. Barcelona: Octaedro. [Cuadernos de docencia universitaria : 29]

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 13.03.2018.

Foto: Escritura (enlace).

El texto corresponde al artículo "Escribir senderos, andar escrituras", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu.

 


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