Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Innovación y rebeldía

Humanidades digitales | Caminos

Innovación y rebeldía (IV)


 

[Conferencia presentada en el Innovatics. VII Congreso Internacional sobre Innovación Tecnológica, organizado por la DIBAM, la Biblioteca de Santiago, etc. Santiago de Chile, 24-25 de octubre de 2017.]

 

7. Humanidades digitales

Las humanidades digitales son el producto del encuentro entre las disciplinas tradicionalmente conocidas como "humanidades", las nuevas tecnologías digitales y la cultura de Internet. Componen un área de actividad académica —investigación, docencia, publicación— caracterizada sobre todo por la aplicación masiva de tecnologías y recursos digitales, pero también por la emergencia de nuevos valores, estrategias de acción y métodos de trabajo (colaborativos, transdisciplinarios), y por la sistemática reflexión crítica sobre el uso y el impacto de las TICs en las ciencias sociales.

Con una historia breve pero intensa a sus espaldas, las humanidades digitales buscan integrar lo mejor y eliminar lo peor de los elementos que convergen en ellas. Así, toman del mundo académico sus métodos, su solidez, su honestidad intelectual y su sentido crítico y descartan las jerarquías, las vanidades y honores, los egoísmos y personalismos, las "torres de marfil" y las "vacas sagradas", el individualismo y la búsqueda de provecho propio. De las nuevas tecnologías toman aquello que pueda ser sostenible a largo plazo, especialmente el código abierto y las plataformas colaborativas, además de herramientas ya ampliamente divulgadas, como las bases de datos, la minería de datos o la edición digital. Y de la cultura de Internet rescatan sobre todo la creatividad, el cooperativismo, la inteligencia colectiva, la pluralidad y multidisciplinariedad, el conocimiento abierto, la imaginación y el ingenio a la hora de buscar y encontrar soluciones.

Las humanidades digitales buscan aprovechar las nuevas TICs para fomentar y facilitar el intercambio activo de ideas, la participación en proyectos plurales y colectivos, y la construcción y el mantenimiento de comunidades, y de esta forma mejorar la calidad de la investigación, promover la construcción de nuevos saberes y experiencias, y enriquecer el conocimiento humano y el patrimonio colectivo, en la esfera académica y más allá. Para las humanidades digitales, la información no es un bien de consumo a controlar, sino un bien social que debe ser compartido y reutilizado. Ellas mismas no hacen sino promover una actividad académica innovadora como bien público, que debe ser practicada de forma abierta y colaborativa.

Inmersas en un contexto semejante, las disciplinas del libro y la información deberían ir más allá de los potenciales usos y aplicaciones de las diferentes y variopintas novedades tecnológicas que nos sorprenden prácticamente a diario, y enfocarse en las nuevas dinámicas, valores y visiones que proponen las humanidades digitales.

Podrían —y esta es solo una de las muchas sugerencias posibles— aprovechar las plataformas y los canales de comunicación virtuales para crear comunidades que recolecten y organicen experiencias bibliotecarias pasadas y presentes, y trabajar sobre ellas para responder a nuevos problemas y situaciones. Deberían, sobre todo, explorar las experiencias hasta ahora desarrolladas en los márgenes del sistema, fuera del radar, al costado del mundo oficial. Esas experiencias suelen ser fruto del trabajo de verdaderos innovadores que, sabiéndolo o no, echaron mano de todas sus capacidades, su creatividad y los elementos disponibles para dar respuesta a unas necesidades de información determinadas o para sacar adelante una biblioteca en una situación crítica, sin apenas presupuesto o medios o sin ninguna formación previa. Estas experiencias —y sus autores— deberían alimentar y nutrir a las comunidades de humanistas digitales, inspirándolos y permitiéndoles ver otras facetas de su profesión, otras posibilidades, otras realidades.

Latinoamérica es riquísima en tales experiencias, prácticamente no sistematizadas: desde bibliotecas que se mueven en mochilas o hechas en su totalidad de libros cartoneros a archivos virtuales de lenguas indígenas en peligro grabados con teléfonos móviles y distribuidos a través de YouTube, pasando por redes bibliotecarias pequeñas que actúan como cooperativas regionales de cultura e información en zonas aisladas y de bajos recursos, o biblio-bicicletas y clubes de lectura y alfabetización al aire libre.

Las ideas y experiencias fueron y son miles. Imaginar todo eso como combustible alimentando una comunidad interconectada que agrupe profesionales de las disciplinas del libro y la información y de otras disciplinas relacionadas, interesados en dejar de lado trilladas normas y estándares y en explorar otras estrategias, herramientas y metodologías, y usar semejante estructura para construir proyectos destinados al bien común y a un mundo sostenible cumpliendo uno de los muchos roles bibliotecarios posibles, es estar imaginando uno de los potenciales futuros de la profesión.

Uno abierto, colaborativo, que busque la construcción y la mejora a partir de lo mucho o poco que haya a mano.

 

8. Caminos

Sea mirando hacia un futuro distópico de climas cambiantes, catástrofes ambientales, conflictos y decrecimiento, sea mirando hacia una utopía tecnológica futurista, sea moviéndonos hacia una posición intermedia, los pasos de las disciplinas del libro y la información deberían pasar por una etapa de búsqueda y definición de motivos y fines, de porqués y para qués, y por otra de establecimiento de roles que pongan en duda los modelos tradicionales, que afronten el trabajo desde una posición crítica, iconoclasta e incluso irreverente. Es preciso definir y fijar unos valores profesionales básicos, identificar metas y objetivos de la mano de la comunidad de usuarios, y plantear proyectos y acciones conducentes a la mejora, al cambio, al crecimiento intelectual...

Será necesaria, para ello, una actitud innovadora. Pues los obstáculos, las carencias, las ausencias, las trabas y los inconvenientes se irán multiplicando, serán más difíciles de abordar, y habrá menos recursos disponibles para ello. Será preciso aguzar el ingenio, desplegar la creatividad, construir estrategias, recolectar todas las herramientas y los saberes posibles, y ponerse manos a la obra.

Una labor que se podrá llevar a cabo desde el marco de las humanidades digitales, en el seno de comunidades plurales, trabajando colaborativamente con conocimiento abierto. Y una en la que, como siempre han hecho las bibliotecas, se intentará proteger uno de los bienes más valiosos y frágiles de nuestra especie: nuestra memoria. El patrimonio intangible.

Será una travesía agotadora y llena de retos. Una que nos obligará a deshacernos de muchas de nuestras falencias y de nuestros defectos, a adquirir nuevas destrezas y a revisar lo que sabemos y lo que creemos.

Espero que la disfruten.

 

Referencias

Burdick, Anne et al. (eds.) (2012). Digital Humanities. Cambridge (MA): The MIT Press.

Civallero, Edgardo (2012). Contra la "virtud" de asentir está el "vicio" de pensar: Reflexiones desde una bibliotecología crítica. [En línea].

Civallero, Edgardo (2016). Un faro, un puerto: De bibliotecas, máquinas y pérdidas. [En línea].

Civallero, Edgardo (2016). La biblioteca como trinchera. Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, 10 (45), septiembre, pp. 65-72.

Civallero, Edgardo (2017). Recuperando las hebras que nos componen. III Encuentro INELI Iberoamérica "Las bibliotecas públicas como artífices de la construcción del tejido social". Medellín (Colombia): CERLALC-UNESCO, Fundación Germán Sánchez Ruipérez. [En línea].

Schreibman, Susan et al. (eds.) (2004). A Companion to Digital Humanities. Oxford: Blackwell Publishing.

Terras, Melissa et al. (eds.) (2013). Defining Digital Humanities. A Reader. Surrey: Ashgate Publishing Ltd.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 28.11.2017.

Foto: Llave, en Choose Results (enlace).

El texto corresponde a la cuarta y última parte de la conferencia "Innovación y rebeldía. El futuro rol del bibliotecario", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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