Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Bibliotecas, sostenibilidad y decrecimiento

La idea de sostenibilidad

Bibliotecas, sostenibilidad y decrecimiento (III)


 

[Este texto corresponde a la versión en castellano del artículo "Libraries, sustainability and degrowth", publicado en Progressive Librarian, 45, Winter 2016/2017, pp. 20-45].

 

Yo soy, si tú eres. El otro tiene que vivir para que yo pueda vivir. La naturaleza tiene que vivir para que yo, ser natural que soy parte de la naturaleza, pueda vivir. Pero eso no viene como cálculo de utilidad, sino como afirmación.

Franz Hinkelammert (2012, p. 74).

 

"Sostenibilidad" es un concepto de larga data que aparece impreso por primera vez en textos sobre silvicultura en el siglo XVII. Tras la publicación de Silent Spring, la comunidad ambientalista comenzó a interesarse por la relación entre crecimiento y desarrollo económico y degradación ambiental. En 1966, el economista británico Kenneth E. Boulding, en su ensayo The Economics of the Coming Spaceship Earth ["La economía de la nave espacial Tierra"], planteó la necesidad de que el sistema económico se ajustase a la realidad ecológica y a sus limitados recursos; en otros palabras, a los límites planetarios. El término "sostenibilidad" fue incluido en el primer informe del Club de Roma (1972), y en 1980, como especificación de esa idea de viabilidad ecológica, apareció la expresión "desarrollo sustentable", identificada como una de las "prioridades globales" en un documento de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés).

Dos años más tarde, la World Charter for Nature ["Carta Mundial de la Naturaleza"]1 de Naciones Unidas planteó cinco principios de conservación que deberían guiar las actividades humanas que afectasen a la naturaleza. En 1987, la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (WCED), una comisión de Naciones Unidas dirigida por la noruega Gro Harlem Brundtland, lanzó el informe Our Common Future ["Nuestro futuro común"]. Conocido como "Informe Brundtland", incluye la definición más difundida de desarrollo sustentable:

 

El desarrollo sostenible es "el desarrollo que satisface las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas".

 

Desde entonces el desarrollo sustentable se ha enfocado en alcanzar un crecimiento económico ambientalmente sostenible y socialmente justo. En 1992 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo publicó la Earth Charter ["Carta de la Tierra"]2, que plantea la construcción de una sociedad justa, pacífica y sostenible para el siglo XXI, con un plan de acción llamado Agenda21.

En septiembre de 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible3, un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que buscan erradicar la pobreza extrema, y combatir tanto la desigualdad y la injusticia como el cambio climático.

Un derivado de la idea de desarrollo sustentable fue el modelo "verde" o "ambientalmente amigable": ideas defendidas por el movimiento ambientalista, pero cooptadas por el capitalismo4. Fue un intento de "lavar la cara" con supuestos tintes ecologistas (vid. Hezri y Ghazali, 2011), que estaba dirigido a solucionar un porcentaje mínimo de los problemas causados por el sistema hegemónico pero sin plantearse siquiera modificar o eliminar el origen o la causa de los mismos. La "onda verde" no solo no redujo el impacto del ser humano sobre el planeta, sino que empeoró la situación al disparar nuevas oportunidades de negocios.

Se ha discutido mucho sobre qué significa realmente "sostenibilidad" y "desarrollo sustentable". Para el statu quo es un "concepto discutible, como la libertad o la justicia" (Dresner, 2012): sus definiciones son flexibles de acuerdo al contexto, al campo de estudio o a los intereses en juego. Autores como Hermanowicz (2006), por su parte, tienen las ideas muy bien definidas y muestran muy pocos ambages al exponerlas:

 

El principio enunciado en el informe Brundtland es bastante claro. Reclama cambios en las actuales actividades humanas como reconocimiento de sus efectos adversos sobre las generaciones futuras. Continuar por la senda del business as usual del desarrollo global traería graves consecuencias negativas en el futuro, de acuerdo a sus críticos.

 

Simon Dresner (2012) resalta las facetas sociales e institucionales de la sostenibilidad (que reclama dar partes proporcionales del "capital natural" a todos) y señala que "es una idea que tiene bastante en común con el socialismo".

La sostenibilidad continúa provocando acalorados debates (vid. Lemonick, 2009 y Barnatt, 2013) y algunas de sus facetas han sido muy cuestionadas, especialmente por determinados autores y grupos de investigación (desde economistas ecológicos a pensadores ecosocialistas, científicos, académicos ambientalistas, ecologistas políticos y activistas) que llevan tiempo trabajando sobre lo que podrían ser las líneas maestras de un programa de transición poscapitalista. Estos, convencidos de que sin rupturas anticapitalistas no hay forma de evitar un desenlace muy dramático, advierten que el discurso dominante sobre "desarrollo sustentable" solo busca nuevos caminos para perpetuar el modo de vida actual (o, al menos, el de la minoría humana privilegiada del planeta).

Dicho discurso, sostienen, conserva el progreso y el crecimiento económico como factores esenciales del desarrollo humano, si bien intenta "minimizar" su impacto o sus consecuencias con algunas medidas correctoras (en ocasiones, meramente cosméticas). Pero esos ajustes, añaden, son poco más que una dilación del problema. Además de insistir en la imposibilidad de un "capitalismo verde" (Tanuro, 2011), denuncian que el insostenible sistema económico hegemónico parece haber transformado la idea de "sostenibilidad" en algo inocuo a fuerza de amoldarla a sus propias necesidades y expectativas; al mismo tiempo, sigue empeñado en no reconocer y aceptar que existen límites biofísicos al crecimiento, y que esos límites ya han sido superados (o bien propone una serie de huídas: de los límites al crecimiento económico, del planeta Tierra, de la naturaleza humana). Como expresaba Riechmann en una reciente entrevista (Rodríguez, 2015):

 

Hay mucha cháchara, mucho marketing verde, mucha propaganda, mucho uso de imágenes, estilemas, apropiación de contenidos. Hay muchísima propaganda, muchísima moda alrededor que lo desvirtúa todo. Se publican revistas que nos venden el concepto de la buena vida, pero que están llenas de anuncios a toda página de grandes empresas energéticas. Eso es lo que metaboliza como ecología la cultura dominante y resulta muy perjudicial, porque, por supuesto, no tiene nada que ver, está muy alejado de lo que debería ser, de lo que nos tocaría hacer.

 

Como queda señalado, los sectores más críticos cuestionan sin medias tintas el modelo de producción, distribución y consumo de la sociedad capitalista: uno que ignora todo límite y persigue un crecimiento continuo, tanto extensivo (colonización y mercantilización de espacios públicos y privados, ecosistemas, recursos, el cosmos) como intensivo (tecnología de la información, biotecnologías, nanotecnologías); señalan que las ideas económicas actuales amenazan nuestra vida y nuestro mundo; buscan que se reconozca el daño que la actividad del hombre está provocando sobre los ecosistemas del planeta y las especies que lo habitan (incluida la humana); y plantean la urgente necesidad de hacer algo (real) al respecto: concretamente, evitar futuros daños y solucionar los existentes. Para ello sugieren la necesidad de un profundo cambio social.

Esas voces han desarrollado buena parte de su trabajo teórico y de su praxis en torno a una serie de cuestiones tales como la auto-limitación5 (individual y colectiva), una ética de la suficiencia6, una economía de estado estacionario7, ecosocialismo, ecofeminismo, biomímesis, el principio de precaución, justicia ecológica8 y ética ecológica, por nombrar unas pocas. También hay una red internacional de investigadores, profesionales y activistas en torno al decrecimiento9 como una repolitización de la sostenibilidad y como "parte de un movimiento social más amplio que trabaja con la esperanza de que podamos decrecer de forma justa y democrática"10.

 

Notas

[1] Vid. United Nations (1982).

[2] Earth Charter Initiative. [En línea].

[3] Vid. United Nations (2015).

[4] Vid. Alves (2009) para una aproximación al green spin y al greenwashing; Smith (1998) para un análisis del green consumerism y el green marketing; Cottle (2015) para uno de los green jobs y la green economy; Christoph (2014) para un estudio del Green New Deal; y un repaso a toda esta terminología en Wehr (2011).

[5] "Sólo quien se autolimita puede dejar existir al otro, y eventualmente acogerle; y sólo en esa actitud e hospitalidad hacia el extraño atisbamos una posibilidad de civilizar las relaciones sociales en este nuestro maltrecho planeta" (Riechmann, 2004).

[6] "Los principios de suficiencia (en oposición a la mera eficiencia) tales como contención, descanso, precaución, tienen la virtud de resucitar parcialmente nociones consolidadas como moderación y ahorro, ideas que nunca desaparecieron completamente, y que ciertamente se necesitarán como guías para la acción en una economía menos insostenible y más resiliente" (Barry, 2012).
"La suficiencia [...] como un principio social organizador que se construye sobre nociones arraigadas, tales como contención y moderación, para establecer reglas que guíen el comportamiento colectivo" (Sorrell, 2010).

[7] "Será muy difícil definir suficiencia y construir el concepto [de suficiencia] en el interior de la teoría y la práctica económica. Pero creo que todavía sería mucho más difícil seguir actuando como si [el concepto] bastante no existiera" (Daly, 1993).

[8] Vid. Schlosberg (2001, 2007), y Dobson y Valencia Sáiz (2005).

[9] Vid. Asara et al. (2015).

[10] Vid. Schneider, Kallis y Martinez-Alier (2010).

 

Referencias

Debido a la longitud de la bibliografía de este artículo, se recomienda la descarga del mismo y la consulta de las referencias en formato .pdf.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 22.08.2017.

Foto: "Decroissance", en La Drenche (enlace).

El texto corresponde a la tercera parte del artículo "Bibliotecas, sostenibilidad y decrecimiento", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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