28 mar. 2017

Palabras ancladas 03

Historias enlazadas, escribas inmortales

Palabras ancladas (III)


 

[Una versión resumida de este texto fue publicada como "Eslabón 03" de la columna bimestral del autor titulada "Palabras ancladas", incluida en la revista Fuentes. Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia (vol. 10, nº 46, septiembre-octubre de 2016). Las entradas de esa columna serán compartidas en este blog, en la sección correspondiente].

 

Cháng'ān, capital de la China de la dinastía Suí. Nueve amigos se reúnen por la noche en el jardín de una casa y, tras disfrutar de unas tazas de vino de arroz, se enzarzan en complejos debates sobre lo que siglos más tarde se llamaría "lingüística" y "fonología": sobre las distintas formas de pronunciar el chino de las tierras del norte y las del sur, sobre los sonidos del pasado y del presente, sobre los estándares y las normas...

En el año 601, dos décadas después de esas animadas sobremesas en Cháng'ān (hoy Xī'ān, capital de la provincia de Shănxī), uno de esos amigos, Lù Făyán (581-618), puso por escrito todas las ideas que allí se discutieron en un "diccionario de rimas" que se volvería célebre: el Qièyùn.

Se llama diccionario o libro de rimas (yùnshū) a un tipo de antiguo glosario que recogía la pronunciación recomendada de cada carácter monosilábico chino. Siguiendo el método fănqiè, cada uno de esos caracteres iba acompañado de otros dos: uno para indicar cómo sonaba el inicio de la sílaba (que comenzaba con la misma consonante que el carácter analizado) y otro para mostrar cómo lo hacía el final. Los caracteres se presentaban ordenados por tono o rima (es decir, según su sonido) en lugar de por radical (según su morfología), como hacen los diccionarios actuales.

El Qièyùn fue, pues, una de las primeras guías para la correcta pronunciación de la lengua china. El libro, que buscaba normalizar el idioma y conciliar las distintas tradiciones literarias y poéticas del norte y el sur del Imperio, se convirtió en referencia obligatoria, especialmente con el florecimiento de la poesía clásica durante la dinastía Táng (618-907).

En el transcurso de esos tres siglos, el texto recibió el aporte de numerosos intelectuales. En el 677 fue anotado por Zhăngsūn Nèyán, y en el 706 fue revisado por Wáng Rénxù, que presentó su versión como Kānmiù bŭquē qièyùn ("Qièyùn corregido y ampliado"). En el 751 fue republicado por Sūn Miăn como Tángyùn ("Rimas de los Táng"). Finalmente, fue incorporado dentro de los (todavía existentes) diccionarios de rima Guăngyùn (ca. 1007) y Jíyùn (ca. 1037), durante la dinastía Sòng (960-1279).

Pero, de todos los colaboradores, fue Wú Căiluán la que más contribuyó a apuntalar la celebridad del Qièyùn.

Interesados en la normalización de la lengua del Imperio, los regentes de la dinastía Táng contrataron a los mejores calígrafos para producir copias del Tángyùn (el Qièyùn "mejorado") que permitieran su estudio. Las más apreciadas y famosas fueron las de la calígrafa Wú Căiluán (ca. 830-845): una de ellas fue guardada por el emperador Huīzōng –él mismo, un calígrafo– en la biblioteca palaciega, y allí permaneció hasta 1926, cuando parte de esa colección siguió al depuesto emperador Pŭyí a Tiānjīn y luego a Zhăngchūn, capital del estado-títere japonés de Mănzhōuguó. Tras la rendición japonesa de 1945, el manuscrito pasó a manos de un tratante de libros de Zhăngchūn. Y en 1947 dos académicos dieron con él en un mercado de libros de Liúlíchăng, en Běijīng, y comprobaron que el renombre que se habían ganado aquellos trazos estaba bien merecido.

Wú Căiluán fue una mujer envuelta en leyendas. Se decía de ella que era una inmortal taoísta del condado de Púyáng (provincia de Hénán), hija del también inmortal Wu Meng. ¿O acaso era una sacerdotisa taoísta que alcanzó la inmortalidad? Hay varias versiones. Al parecer, hacia el final de la era taihe del emperador Wénzōng de Táng (827-835), la noche del Solsticio de Invierno, la muchacha enamoró al joven Wen Xiao, un estudioso de la prefectura de Zhōnglĭng (en la actual provincia de Jiāngxī). Él la requebró y ella terminó revelándole su identidad como inmortal; no había finalizado la frase cuando un trueno partió el cielo y una voz la condenó a una vida (equivalente a un siglo) de destierro en el reino de los mortales. La pareja se casó y se quedó a vivir en Zhōnglĭng. Pero Wen Xiao era muy pobre, de modo que fue ella la que tuvo que mantener el hogar haciendo copias del Tángyùn. Hacia el 842 empezó a llamar la atención por su hermosa caligrafía y porque, con sus poderes sobrehumanos, era capaz de escribir varios cientos de miles de caracteres en un solo día, superando en calidad a los más avezados calígrafos y en productividad a un ejército de escribas. Unos dicen que, harta de habladurías y sospechas, Wú Căiluán montó en un tigre y volvió al cielo; otros, que se refugió junto a su esposo en la montaña de Yuewang. Entre los dos se ganaron la vida dando clases a niños, pero nuevamente despertaron la curiosidad de los demás, de modo que una noche de tormenta desaparecieron para siempre.

Wú Căiluán se convirtió así en un verdadero mito: aún hoy se la representa como una "santa" taoísta, a lomos de un tigre. Mucha gente de Zhōnglĭng aseguraba tener muestras de su escritura de estilo kăishū. Al menos trece piezas suyas están incluidas en el índice Xuān héshū pŭ, que enumera y describe las caligrafías conservadas en la colección palaciega de los Sòng (960-1279). Otras tantas, atribuidas a su mano, se conservan en el Gùgōng Bówùyuàn (Museo del Palacio) en Běijīng. Su historia aparece en varias fuentes, siendo Chén Yuánjìng en Suì shí guăng jì ("Vastos registros de la estación anual") quien la narra de manera más detallada.

Todas las referencias a las copias del Tángyùn de Wú Căiluán escritas desde la dinastía Sòng a la Qīng (1644-1911) coincidían en señalar que algunos de esos ejemplares estaban encuadernados siguiendo la técnica de "hojas en torbellino" (xuànfēng zhuāng). Debido a la escasez de documentos que describieran siquiera esa encuadernación, su investigación se convirtió en una especie de búsqueda del Grial (y el manuscrito de la calígrafa inmortal, en una de las piezas claves de esa búsqueda). Recién en 1980 Lǐ Zhìzhōng encontró una copia del Tángyùn en el Museo del Palacio de Běijīng; aunque había sido re-encuadernada, permitió desvelar el misterio y hacerse una idea básica del aspecto de las "hojas en torbellino".

Pero esa es otra historia. Enlazada con muchas más, como toda historia de libros que se precie.

 

Referencias

Cleary, Thomas (1996). Immortal Sisters. Secret Teachings of Taoist Women. Berkeley: North Atlantic Books.

Chen, Shangjun; Lee, Lily Xiao Hong (2014). Wu Cailuan. En Wiles, Sue; Lee, Lily (eds.). Dictionary of Chinese Women. Volume II: Tang through Ming, 618-1644. [University of Hong Kong Libraries Publications, 25]. Londres, Nueva York: Routledge.

Weitz, Ankeney (2002). Zhou Mi's Record of Clouds and Mist Passing Before One's Eyes. Ab Annotated Translation. Leiden: Brill.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Foto: Caligrafía china, estilo kăishū (enlace).

El texto corresponde al artículo "Historias enlazadas, escribas inmortales", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu.

 


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