Cabecera. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero
Un faro, un puerto

Introducción

Un faro, un puerto (I)


 

La tecnología no es buena ni mala, ni tampoco neutral.

Melvin Kranzberg. Historiador de la tecnología estadounidense (1917-1995). Seis leyes de la tecnología. Ley #1.


La tecnología es la artimaña que consiste en disponer el mundo de tal forma que nos resulte imposible experimentarlo.

Max Frisch. Novelista suizo (1911-1991). De Homo Faber (1957).


La bibliotecología contemporánea en general y muchas bibliotecas y bibliotecarios en particular, activa o pasivamente, han apostado por un modelo de trabajo, pensamiento y acción basado en la tecnología [1]. El hecho ha sido asumido con naturalidad –a veces como el siguiente paso, lógico e inevitable, dentro de un supuesto "proceso evolutivo"–, al punto de convertirse en una suerte de eje en torno al cual gira el statu quo bibliotecario actual y en la base oficiosa de las modernas disciplinas del libro y la información.

La bibliografía que describe ese paradigma y que lo cimienta, apoya, divulga y potencia sería imposible de citar debido a su apabullante abundancia. Esto da la pauta de la aceptación que ha tenido el modelo y de la profundidad que ha alcanzado su desarrollo, de la atención que ha recibido, y del tiempo y el esfuerzo que se ha invertido en él.

Tal modelo incluye retazos de determinismo tecnológico [2] y de doctrina del progreso [3] y, en su versión más "radical" (una que no afecta solamente a las bibliotecas, y que está más extendida de lo que el calificativo sugiere), responde a una cultura del consumismo tan desmedida como irresponsable y a unos mecanismos de reproducción por lo general engañosos y manipuladores. En términos de utilidad práctica sus resultados son cuanto menos discutibles, en tanto que algunas de las consecuencias de su aplicación están demostrándose contraproducentes [4].

Estas afirmaciones –que, a diferencia de las laudatorias, reciben una escasa cobertura en la bibliografía profesional [5] y suelen ser tildadas de falsas, ignorantes o alarmistas en otros contextos– no intentan negar, limitar o contrarrestar el desarrollo de la disciplina y la profesión bibliotecaria, mucho menos su necesaria actualización en el campo tecnológico; por el contrario, pretenden cuestionar algunos planteamientos vigentes, al parecer intocables o indiscutibles, que afectan directamente a los programas de trabajo, investigación, divulgación y formación bibliotecarios [6]. Y, al mismo tiempo, quieren ser aportes para un debate tan necesario como postergado; uno que se proponga derribar concepciones preestablecidas y jaquear el uniforme y tramposo discurso hegemónico.

En los siguientes párrafos se esbozan una serie de reflexiones críticas sobre el actual modelo tecnológico dominante. Se trazan, además, líneas de fuga hacia otros autores y otras disciplinas, lo que permitirá a los lectores interesados explorar distintas visiones y perspectivas y construir, así, sus propias opiniones y posiciones.

 

Notas

[1] Vid. Civallero, Edgardo (2013). Contra la "virtud" de asentir está el "vicio" de pensar. Reflexiones desde una bibliotecología crítica. [En línea].

[2] Vid. el trabajo y las ideas de autores como Merritt Roe Smith, Rosalind Williams o Lelia Green. Un concepto asociado que vale la pena revisar es el de "sonambulismo tecnológico" de Langdon Winner.

[3] Básicamente, la idea o doctrina del progreso señala que las personas pueden mejorar su calidad de vida (progreso social) mediante el desarrollo económico (modernización) y la aplicación de la ciencia y la tecnología (progreso científico).

[4] Vid. p.ej. Tarafdar, M.; Gupta, A.; Turel, O. (2013). The dark side of information technology use. Information Systems Journal, 23 (3), pp. 269-275.

[5] Una de las excepciones corresponde a la revista estadounidense Progressive Librarian. Muchos de los autores que suelen colaborar con esa publicación han publicado/editado otros trabajos muy interesantes sobre bibliotecología crítica. Un buen ejemplo (riquísimo en colaboraciones y citas bibliográficas valiosas) es Critical theory for library and information science (Santa Barbara, CA: Libraries Unlimited, 2010), editado por Gloria Leckie, Lisa Given y John Buschman.

[6] En general, y lamentablemente, las actuales controversias científicas y tecnológicas suelen desarrollarse entre partisanos de dos posiciones (a favor y en contra) que sostienen puntos de vista "coherentes" (monolíticos, maniqueos, a veces tan inamovibles y estandarizados que se convierten en paradigmas) y terminan polarizando la discusión, volviéndola estéril. Aquellos que deseen abordar el debate desde un punto de vista crítico, analizando, contrastando y reflexionando sobre todas sus vertientes, son generalmente ninguneados o silenciados. Cf. p.ej. Martin, Brian (2014). The Controversy Manual. Sparsnäs: Irene Publishing.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 31.01.2017.

Foto: Pieza de la colección Books de Christian Burchard (enlace).

El texto corresponde a la primera parte del artículo "Un faro, un puerto. De bibliotecas, máquinas y pérdidas", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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