La biblioteca como trinchera

La biblioteca como trinchera

De resistencias, militancias, políticas y estantes con libros (y V)


 

[Artículo publicado en la 3.ed. latinoamericana de Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional (número 45, septiembre de 2016)].

 

De trincheras

 

Aquellos que no se mueven, no notan sus cadenas.

Rosa Luxemburgo.

 

Estableciendo un paralelismo únicamente metafórico con ciertos espacios bélicos, una trinchera puede considerarse como un lugar de supervivencia y resistencia. Un pequeño rincón en el que los que luchan por una misma causa, los que comparten ideas y labores, los que viajan o pretenden viajar en la misma dirección, se cobijan, se apoyan, discuten estrategias y se organizan.

Son numerosos los espacios que pueden pensarse y entenderse como trincheras, tanto por el trabajo realizado en ellos como por las experiencias que acogen. La biblioteca es uno de tales espacios.

Aunque en líneas generales, y especialmente en América Latina, la teoría y los discursos oficiales presenten a la biblioteca como un terreno desactivado políticamente, en la práctica ésta demuestra ser todo lo contrario: un lugar de acumulación de fuerzas y saberes, un territorio de movilización, un espacio de intervención.

Pero también una trinchera en la cual la comunidad de usuarios encuentra –o debería encontrar– un lugar seguro, una referencia y un faro; un almacén de ideas y un depósito de armas para la lucha intelectual. Una trinchera protegida por la labor comprometida de los bibliotecarios, en la que se producen encuentros entre personas y conocimientos que pueden generar grandes o pequeñas reacciones en cadena; en la que se defiende el valor de un libro y de la lectura; en la que se dan las primeras claves para abordar el caleidoscopio de culturas encerrado entre páginas impresas; en la que se recogen las historias pasadas y presentes que hacen que una sociedad tenga la suma de identidades que tiene; en la que se defienden la libertad (de expresión, de acceso a la información), la equidad y la igualdad.

En definitiva: un lugar desde el cual hacer política.

 

Conclusión: de política

 

¿Cómo es que sabemos tan poco teniendo tanta información?

Noam Chomsky. Knowledge of Language, 1986.

 

En este texto se ha hablado de bibliotecas y de bibliotecarios que resisten y se movilizan; del aguante de condiciones adversas, de la oposición a esos vientos contrarios, de la búsqueda de caminos al costado del mundo para seguir andando a pesar de que el sistema no permita dar un solo paso, de ingenios aguzados y solidaridades avivadas para continuar adelante aunque sea de a poco. Algo habitual en América Latina: resistir, caer, levantarse, avanzar, resistir, volver a caer... Luchar, en definitiva.

Se ha hablado de la militancia y de la apuesta firme de los bibliotecarios a favor de la lectura, la alfabetización, la identidad, el aprendizaje, la capacitación y un ocio vinculado a la cultura propia y a la universal. Una militancia cotidiana, de gestos pequeños, de esfuerzo continuado, de apuesta constante, de victorias diminutas que no lo son tanto cuando se las pone en contexto. Y un compromiso con unos valores, unas ideas y unas creencias –una ideología– en los que se pueda identificar claramente la apuesta firme por los principios de justicia, igualdad, solidaridad, pluralismo, libertad, equidad y respeto.

También se ha hablado de trincheras. Porque una biblioteca –sea como sea, esté donde esté– es mucho más que un depósito, un aula o un taller. La experiencia de trabajo y de lucha que tiene lugar entre sus estantes hace que se la pueda pensar y entender como una trinchera: un espacio en el que mantener ardiendo ciertos fuegos y reunidas a ciertas personas, y desde el cual resistir, planificar, construir y contraatacar.

Y se ha hablado de política. Porque todo lo que se ha mencionado hasta aquí no es otra cosa. Gente –bibliotecarios, lectores, aprendices y maestros– arrimando el hombro, caminando juntos, apuntalando futuros, y poniéndole cimientos a los castillos en el aire de toda una comunidad. Gente organizándose, cuidándose unos a otros, defendiendo sus derechos. Gente participando, deliberando, decidiendo. Es una de las definiciones de diccionario de "política": "actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo".

En resumen: en este breve ensayo se ha hablado de bibliotecarios –anónimos o no– militando y haciendo política apartidista desde una trinchera [1]. Por mucha incomodidad que semejante asociación de vocablos ("política" y "biblioteca") provoque en ciertos sectores de la comunidad bibliotecaria. Porque es una realidad palpable en toda América Latina. Una que merece conocerse, difundirse y replicarse.

 

Notas

[1] En líneas generales, la idea de un rol político del bibliotecario ha sido rechazada de plano por buena parte de la comunidad bibliotecaria, argumentando que los profesionales de la información deben ser "neutrales"; la realidad, sin embargo, indica algo muy diferente. En relación a las múltiples relaciones entre la bibliotecología y la política (acción política, pensamiento político, compromiso político), vid. Civallero (2012a).

 

Bibliografía

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Caygill, Howard (2013). On Resistance: A Philosophy of Defiance. Londres: Bloomsbury.

Civallero, Edgardo (2011). El rol de la biblioteca en la inclusión social. En XIII Jornadas de Gestión de la Información de SEDIC (Asociación Española de Documentación e Información), Madrid (España). [En línea].

Civallero, Edgardo (2012a). Contra la 'virtud' de asentir está el 'vicio' de pensar: Reflexiones desde una bibliotecología crítica. [En línea].

Civallero, Edgardo (2012b). Neutralidad bibliotecaria. [En línea].

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Vinthagen, Stellan (2007). Understanding "Resistance": Exploring definitions, perspectives, forms and implications. [En línea].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 27.12.2016.

Foto: Reading on Stacks. En Homewood Public LIbrary (enlace).

El texto corresponde a la quinta y última parte del artículo "La biblioteca como trinchera", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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