La biblioteca como trinchera

La biblioteca como trinchera

De resistencias, militancias, políticas y estantes con libros (IV)


 

[Artículo publicado en la 3.ed. latinoamericana de Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional (número 45, septiembre de 2016)].

 

De militancia y compromiso

 

El bibliotecario debe ser militante antes de poder ser victorioso.

Melvil Dewey. The Relation of the State to the Public Library (1889).

 

Desde un punto de vista etimológico, el término "militante" está ligado a conflictos bélicos; quizás por ello se lo vincule hoy con la violencia e incluso con conceptos como radicalismo, extremismo y terrorismo. Sin embargo, el vocablo hace referencia sensu lato al apoyo vigoroso a una causa: una forma "combativa" de defender ideas que no duda en pasar a la confrontación cuando es necesario, algo perfectamente realizable sin ejercer ningún tipo de violencia [1].

La militancia está íntimamente relacionada con el activismo (una forma de acción similar pero considerada/etiquetada como menos "explosiva" o "radical") y se expresa a través de numerosos canales. Entre ellos, los más conocidos –probablemente por haber sido los que se han ganado una mayor visibilidad entre la ciudadanía y los medios de comunicación– son algunos tipos de encendidas protestas callejeras; sin embargo, no son ni de lejos los únicos, ni los que dan los mejores resultados.

El filósofo y activista estadounidense Stephen D'Arcy (2013) recuerda a Martin Luther King al señalar que la militancia y el activismo son las formas que tiene una sociedad marginada para recuperar su voz, hacerse escuchar y demostrar su rechazo a ser silenciada o ignorada. En efecto: activismo y militancia representan el paso de una resistencia silenciosa a una posición en la que se pretende manifestar públicamente esa resistencia, criticar las reglas del juego impuestas y oponerse a ellas, e incluso contraatacar y tratar de darle la vuelta al tablero. Un activista y un militante buscan denunciar esas condiciones, hacerles frente, combatirlas y, a ser posible, eliminarlas. Y para eso pasan a la acción directa (sin por ello dejar de resistir): una práctica que suele buscar ser bien visible, precisamente porque necesita llamar la atención sobre aquello que denuncia.

Estas formas de actuar, ciertamente llamativas, conviven con activismos y militancias igual de activos y eficientes, pero que podrían denominarse "micro". Se trata de gestos mínimos a pequeña escala, a nivel de hogar, de escuela, de barrio o de pueblo. Son acciones que, como un goteo, se realizan día tras día poniendo en ellas un esfuerzo continuado, buscando contrarrestar determinadas situaciones, o crear espacios nuevos, o modificar algunas costumbres, mentalidades o actitudes.

En el caso de las bibliotecas [2], y aunque este hecho se reconozca pocas veces como tal, existe un innegable activismo –y, en no pocos casos, una abierta militancia– a favor de causas como la difusión de las destrezas y hábitos de lectura y escritura, la alfabetización (tradicional e informacional), el libre acceso a la información y al conocimiento, la ausencia de censura, el ocio vinculado a la cultura propia y a la universal, el fortalecimiento de identidades a través de la cultura, la eliminación de estereotipos y discriminaciones, y un "etcétera" demasiado largo y demasiado rico, que no cabe en estas líneas.

Tanto la resistencia como el activismo y la militancia giran en torno a la idea de compromiso. Compromiso como toma de conciencia de una situación determinada (social, cultural, económica, política), y como voluntad de respetar, defender y hacer cumplir unos valores, unas ideas y unas creencias. O, lo que es lo mismo, una ideología (entendida como el sistema de ideas y valores fundamentales que caracterizan el pensamiento y la acción de una persona o comunidad).

Por lo general, no se trata de cualquier ideología. Entre los activistas y militantes sociales hay una apuesta firme por principios como justicia (social y ecológica), igualdad, solidaridad, inclusión [3], pluralismo, libertad, equidad y respeto. Todos ellos, términos que no son extraños ni ajenos a las bibliotecas latinoamericanas.

Un individuo o un grupo, al comprometerse con una realidad, se involucran, de una forma o de otra, en su transformación. Y al hacerlo están superando la indiferencia y el individualismo y están luchando por una sociedad y un mundo más justos. Dado que estas luchas suelen ser muy largas y, en no pocas ocasiones, desgastadoras y duras, suelen desarrollarse desde el interior de una trinchera.

 

Notas

[1] El significado del término "militancia" viene siendo debatido desde hace tiempo; cf. Nym Mayhall (2000).

[2] Para ejemplos prácticos de activismo y militancia bibliotecarias, vid. Roberto y West (2003) y Samek (2008).

[3] Acerca de la inclusión social y otros elementos en relación con la bibliotecología, vid. Civallero (2011).

 

Bibliografía

Adamovsky, Ezequiel (2004). Capitalismo para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente.

Caygill, Howard (2013). On Resistance: A Philosophy of Defiance. Londres: Bloomsbury.

Civallero, Edgardo (2011). El rol de la biblioteca en la inclusión social. En XIII Jornadas de Gestión de la Información de SEDIC (Asociación Española de Documentación e Información), Madrid (España). [En línea].

Civallero, Edgardo (2012a). Contra la 'virtud' de asentir está el 'vicio' de pensar: Reflexiones desde una bibliotecología crítica. [En línea].

Civallero, Edgardo (2012b). Neutralidad bibliotecaria. [En línea].

D'Arcy, Stephen (2013). Languages of the Unheard. Why Militant Protest is Good for Democracy. Toronto: Between the Lines Press.

García Canclini, Néstor (2010). ¿De qué hablamos cuando hablamos de resistencia? Estudios Visuales, 7, 16-37. [En línea].

Iverson, Sandy (1998/1999). Librarianship and resistance. Progressive Librarianship, 15, 14-19 [En línea].

Lankes, David (2014). Radical Conversations: Defining a Library. [En línea].

Morrone, Melissa (Ed.) (2014). Informed Agitation: Library and Information Skills in Social Justice Movements and Beyond. Sacramento: Library Juice Press.

Nym Mayhall, Laura (2000). Defining Militancy: Radical Protest, the Constitutional Idiom, and Women's Suffrage in Britain, 1908-1909. Journal of British Studies, 39(3), 340-371.

Ouviña, Hernán (2007). Zapatismo para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente.

Pateman, John; Vincent, John (2016). Public Libraries and Social Justice. Londres: Routledge.

Roberto, Katia; West, Jessamyn (eds.) (2003). Revolting Librarians Redux: Radical Librarians Speak Out. Jefferson: McFarland & Co.

Samek, Toni (2008). Biblioteconomía y derechos humanos. Una guía para el siglo XXI. Gijón: Trea.

Vinthagen, Stellan (2007). Understanding "Resistance": Exploring definitions, perspectives, forms and implications. [En línea].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 20.12.2016.

Foto: Street Art. Valencia (Spain). En Ekosystem (enlace).

El texto corresponde a la cuarta parte del artículo "La biblioteca como trinchera", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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