El Cherokee Phoenix

Sílabas impresas

El Cherokee Phoenix (II)


 

Los silabarios del Gran Norte

 

El éxito del sistema de Sequoya inspiró la formulación del silabario del idioma cree o mvskoke, obra del misionero metodista británico James Evans (1801-1846). En 1827, Evans trabajaba en la misión de Rice Lake (Ontario, Canadá) entre hablantes de ojibwe o chippewa. Aprendió el idioma, y formó parte de un comité encargado de desarrollar un alfabeto latino que permitiera su escritura. En 1837 tenía preparada una propuesta, pero no fue aceptada; muchos misioneros –y las propias autoridades colonizadoras, entre ellas la Hudson's Bay Company– no se sentían cómodos con la idea de alfabetizar a los indígenas en sus propias lenguas. La negativa no impidió a Evans probar su abecedario mientras trabajaba en Ontario, aunque enseguida descubrió que sus estudiantes tenían problemas al lidiar con un sistema alfabético. En 1840 fue enviado a la misión de Norway House (Rupert's Land, Bahía de Hudson, al norte del actual estado de Manitoba), en donde aprendió el cree de los pantanos u omushkego, hablado localmente. Para entonces la noticia del silabario Cheroqui se había extendido y no tardó en llegar a oídos de Evans. Usando sus conocimientos de devanagari (un abugida o alfasilabario de la India) y de sistemas estenográficos como los de Taylor o Pitman, Evans creó un silabario que tuvo un enorme éxito entre los Cree. Como era de esperar, la idea no fue aprobada por las autoridades, y al misionero no le quedó más remedio que construir una imprenta con mucha dificultad para poder publicar textos por su cuenta: un libro de himnos en 1841 y el Evangelio de San Juan en 1846, año en que abandonó Canadá. Moriría poco después. Tuvieron que pasar todavía tres lustros, durante los cuales su silabario se volvió cada vez más popular entre los Cree, hasta que los misioneros europeos decidieron, finalmente, utilizarlo para imprimir Biblias.

El trabajo de los religiosos extendió el uso de ese sistema entre los hablantes de las lenguas ojibwe de Canadá occidental (nakawēmowin, ojibwe de las praderas o saulteaux) y los de las lenguas cree de Ontario y Quebec.

En 1856, un grupo de Inuit ("esquimales") de la zona de Grande Rivière de la Baleine, (Nunavik, norte de Quebec), interesados en aquella novedad de la escritura, se pusieron en contacto con John Horden, un misionero anglicano de Moose Factory (Ontario) que había adaptado el silabario de Evans para la lengua cree de la región de James Bay. Tomando el silabario cree como modelo, Horden intentó confeccionar una tabla similar para la lengua inuktikut, pero le fue imposible, de modo que, con la ayuda de un compañero de la Church Missionary Society, Edwin Arthur Watkins, desarrolló un esquema totalmente nuevo. En 1876, el misionero anglicano Edmund Peck comenzó a trabajar en la misión de Grande Rivière de la Baleine (o Great Whale River), y se encargó de difundir el silabario inuktikut entre los Inuit del Ártico. Además, tradujo la Biblia y redactó una gramática y un diccionario.

En la década de 1880, otro misionero anglicano, John William Tims (1857-1945) creó un silabario para la lengua blackfoot o siksika, tomando como modelo el cree. Tims, que desde 1883 hasta 1895 vivió entre los Blackfoot o Niitsitapi de la actual Alberta (Canadá), se valió de ese sistema para elaborar un diccionario y traducir varios textos cristianos.

En el noroeste de Canadá, fueron los misioneros católicos franceses quienes se encargaron de difundir los silabarios entre los hablantes de lenguas atabascanas. Muy parecido al del cree fue el que ideó el oblato Émile Petitot (1838-1916) para el slavey o dene k'e y el chipewya o denésoliné. A partir de ese, otro padre oblato, Adrien-Gabriel Morice (1859-1938) inventó un sistema para la lengua de los Carrier o Dakelh en 1885.

En la actualidad se mantienen vigentes el silabario cheroqui, el silabario cree occidental (para el cree de las praderas, el cree de los bosques y el cree de los pantanos) y el cree oriental (para el cree oriental, el cree de Moose Factory y el naskapi). También el silabario inuktikut, uno de los sistemas estándar para la escritura de esa lengua junto a la versión latina. Llamado titirausiq nutaaq o qaniujaaqpait, se utiliza en Canadá, sobre todo en los territorios de Nunavut y de Nunavik (los Inuit de Groenlandia, Alaska y otras partes de Canadá usan el alfabeto latino). En cambio, los silabarios del slavey, el chipewya y el dakelh sobreviven a duras penas, y el blackfoot casi ha desaparecido.

 

El Fénix

 

Gracias a la extraordinaria difusión que tuvo el invento de Sequoya, a lo largo de los años se fueron escribiendo textos que recogían mitos, conocimientos medicinales y otros saberes tradicionales de los Cheroqui. Algunos de ellos se encuentran hoy en el Archivo Antropológico Nacional del Smithsonian Institute (Washington, Estados Unidos).

Fue a partir de 1828 cuando el silabario comenzó a usarse en la impresión de un semanario: el Cherokee Phoenix o Tsalagi tsulehisanvhi, la primera publicación periódica escrita en una lengua indígena, por indígenas, en América del Norte.

De su puesta en marcha se encargó el Consejo General de la Nación Cheroqui con la ayuda del misionero Samuel Worcester, que fundió los tipos de imprenta del silabario de Sequoya. El primer número se publicó el 21 de febrero de 1828 en New Echota, entonces la capital de los Cheroqui, en el actual estado de Georgia. En 1829 fue rebautizado como Cherokee Phoenix and Indians' Advocate, y pasó a publicarse en Tahlequah (Oklahoma). El primer editor fue Elias Boudinot (Galagina Oowatie), reemplazado en 1832, debido a diferencias políticas, por Elijah Hicks. En 1834, cuando el gobierno federal retiró la anualidad a los Cheroqui, el semanario dejó de publicarse.

Volvió a aparecer en Tahlequah, esta vez bajo el título de Cherokee Advocate, entre 1844 y 1906. Ese año la publicación no fue cancelada por falta de fondos, sino porque el gobierno federal de los Estados Unidos desmanteló la propia Nación Cheroqui y sus órganos de gobierno. La imprenta fue vendida en 1911 al editor del periódico New Era de la cercana Fort Gibson, y los tipos, donados al Smithsonian Institute.

El camino iniciado por el Cherokee Phoenix tardó mucho tiempo en volver a ser transitado. El segundo periódico en una lengua indígena en los Estados Unidos fue Ádahooníłígíí, una publicación mensual en lengua navajo o diné bizaad, editada entre 1943 y 1957.

A fines del siglo pasado el Phoenix volvió a imprimirse en Tahlequah, y hoy se publica tanto en papel (mensualmente, en inglés y en cheroqui) como en versión digital (solo en inglés). Los números impresos en el siglo XIX han sido digitalizados y se encuentran disponibles en las bibliotecas de la Universidad de Georgia, y en la Digital Library of Georgia. Sequoya no dejaría de asombrarse de la velocidad con que las palabras aprendieron a viajar, y de lo lejos que llegaron sus diseños silábicos.

 

Referencias

Cushman, Ellen (2010). The Cherokee Syllabary from Script to Print. Ethnohistory, 57 (4).

Cushman, Ellen (2011). The Cherokee Syllabary: Writing the People's Perseverance. Norman: University of Oklahoma Press.

Haas, Mary R. (1978). Language, Culture and History. Essays selected and introduced by Anwar S. Dil. Stadnford (CA): Standford University Press.

Murphy, Sara (2011). The Splendid Heritage of Native American Languages. History Happens Here. The Missouri History Museum's Blog, 15 de febrero. [En línea].

Pate, James P. (2009). Cherokee Advocate. Encyclopedia of Oklahoma History and Culture, Oklahoma Historical Society. [En línea].

Poser, William (2033). Dulk'wahke: The First Carrier Writing System. [En línea].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 15.11.2016.

Fotos: Portada de un silabario cheroqui, de Zazzle (enlace).

El texto corresponde a la segunda y última parte del artículo "El Cherokee Phoenix. Sílabas impresas", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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