El Cherokee Phoenix

Sílabas impresas

El Cherokee Phoenix (I)


 

En diciembre de 2010, una estudiante de bibliotecología de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), Sara Murphy, pasó un par de semanas en la biblioteca del Museo de Historia Natural de Missouri (Estados Unidos), trabajando con libros impresos en lenguas indígenas. Pegado en la tapa trasera de un Nuevo Testamento de 1860 escrito en cheroqui encontró un recorte de periódico, avejentado y quebradizo. Era un artículo del 17 de abril de 1902, publicado en el St Louis Post-Dispatch, que se titulaba "Only Indian Paper to be Abolished" ["El único periódico indio será abolido"].

Aquel artículo –una verdadera "cápsula del tiempo", tan abundantes en ciertas bibliotecas– hablaba del cierre del Cherokee Advocate, conocido anteriormente como Cherokee Phoenix: el primer periódico escrito en una lengua indígena en América del Norte (y, probablemente, en todas las Américas). Fue impreso usando un silabario inventado por el propio pueblo Cheroqui para escribir su lengua, que fue, también, el primero de su clase en el "Nuevo Mundo".

 

Fragmentos de palabras

 

Un silabario es un conjunto de símbolos gráficos que representan sílabas. Para cada una de estas unidades –generalmente formadas por la unión de una consonante y una vocal– se emplea un signo, equivalente a una letra en un sistema alfabético de escritura.

Los silabarios funcionan bien para escribir determinados idiomas: en concreto, aquellos cuya estructura incluya el uso de un número reducido de sílabas. El castellano, por ejemplo, utiliza más de 2000; el japonés, 45. Salta a la vista que para la primera lengua, un silabario sería un método de expresión gráfica absolutamente inadecuado.

Entre las escrituras silábicas actuales mejor conocidas se encuentran, precisamente, el hiragana y el katakana de Japón. Menos conocidas serían las de un puñado de idiomas originarios de América del Norte, también en vigor.

Fueron misioneros ingleses y franceses quienes, a lo largo del siglo XIX, crearon la mayoría de los silabarios norteamericanos, en un esfuerzo similar al realizado por los jesuitas y franciscanos que evangelizaron América Central y América del Sur. Los religiosos necesitaban gramáticas y diccionarios para aprender y enseñar las hablas indígenas, y poder traducir Biblias y sermones; a la hora de elaborar unas y otros, buscaron el sistema de escritura que mejor se adecuara a esas lenguas.

Sin embargo, el primero de tales silabarios no lo diseñó un europeo con fines evangelizadores, sino un individuo indígena, Sequoya, para escribir su lengua materna, el cheroqui o tsalagi.

 

Tsalagi tigaloquastodi

 

Sequoya (1770-1843) fue un platero del pueblo Cheroqui o Ani-Yvwiya, llamado George Gist o Guess en inglés y Siqwavi en cheroqui. Fue una de las pocas personas identificadas en la historia humana que, siendo miembro de una sociedad ágrafa, creó un sistema de escritura original y efectivo. Nacido en un asentamiento del actual estado de Tennessee (Estados Unidos), se trasladó a principios del siglo XIX a Alabama. Debido a su trabajo, mantuvo un estrecho contacto con los colonos blancos; uno de sus rasgos culturales, la escritura, lo impresionó profundamente. Solía referirse a las cartas manuscritas como "hojas parlantes", entendiendo que eran un medio de conservar información y transmitirla a larga distancia. La mayoría de sus hermanos Cheroqui, por el contrario, estaban convencidos de que la escritura era cosa de hechicería, el producto de un don especial, o un engaño.

Hacia 1809 Sequoya se propuso crear signos para escribir el cheroqui. Empezó inventando símbolos para representar cada palabra (logogramas), invirtiendo en ello un año, durante el que dejó sus campos sin plantar y a sus vecinos creyendo que había perdido el juicio. Se dice que fue su mujer, Sally Benge, la que arrojó aquella "locura" al fuego. Para entonces, el hombre ya se había dado cuenta de que el sistema que estaba intentando era muy poco práctico, de modo que decidió emplear un símbolo para cada sílaba. De ese modo, inspirándose parcialmente en un libro para aprender a escribir en inglés, diseñó 86 caracteres.

Sequoya terminó el silabario en 1821, y se lo enseñó a su hija de seis años, dado que nadie más tenía el menor interés en aprenderlo. Con ella se trasladó al territorio Cheroqui de Arkansaw (actuales estados de Arkansas y Oklahoma), donde solicitó permiso a las autoridades de su pueblo para que le permitieran enseñar esa forma de escritura a su gente. Le bastó una demostración –pidió a cada líder que dijera una palabra, la anotó y luego llamó a su hija, que esperaba en otro sitio, para que leyera en voz alta lo que él había escrito– para recibir una animosa autorización.

Bautizado Tsalagi tigaloquastodi, el silabario fue oficialmente aceptado por la Nación Cheroqui en 1825. Pronto el nivel de alfabetización de los Cheroqui superó al de los colonos blancos.

 

Referencias

Cushman, Ellen (2010). The Cherokee Syllabary from Script to Print. Ethnohistory, 57 (4).

Cushman, Ellen (2011). The Cherokee Syllabary: Writing the People's Perseverance. Norman: University of Oklahoma Press.

Haas, Mary R. (1978). Language, Culture and History. Essays selected and introduced by Anwar S. Dil. Stadnford (CA): Standford University Press.

Murphy, Sara (2011). The Splendid Heritage of Native American Languages. History Happens Here. The Missouri History Museum's Blog, 15 de febrero. [En línea].

Pate, James P. (2009). Cherokee Advocate. Encyclopedia of Oklahoma History and Culture, Oklahoma Historical Society. [En línea].

Poser, William (2033). Dulk'wahke: The First Carrier Writing System. [En línea].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 08.11.2016.

Fotos: Silabario inuktikut, de Library and Archives Canada blog (enlace).

El texto corresponde a la primera parte del artículo "El Cherokee Phoenix. Sílabas impresas", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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