Bibliotecas Otras

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Cinco puntos sobre servicios "interculturales" en bibliotecas públicas (II)


 

[Los siguientes contenidos formaron parte de la charla "Interculturalidad y servicios bibliotecarios", organizada por la Biblioteca EPM en Medellín (Colombia) el 9 de septiembre de 2016].

 

Todo lo que haces para mí, pero sin mí, lo haces contra mí.

Proverbio de África central. Citado por David van Reybrouck.

 

Cuando se habla de servicios bibliotecarios "interculturales" generalmente se hace referencia a aquellos que se prestan a colectivos, grupos o comunidades cuya cultura es distinta, en algún grado, a la dominante dentro de una sociedad determinada (considerada la "estándar" o incluso la "oficial" por la biblioteca a la hora de definir sus servicios).

La definición, el diseño y la prestación de tales servicios debería generar un intenso debate y un análisis crítico constante dentro de las disciplinas del libro y la información y entre sus trabajadores: comenzando por el propio nombre y su significado, pasando por las categorías de trabajo, los conceptos utilizados, los objetivos planteados y las ideologías subyacentes, y terminando por las metodologías empleadas en su construcción, implementación y valoración.

Lamentablemente, la mayor parte de estas cuestiones aún no han sido abordadas, o lo han sido de forma parcial y a menudo sesgada. A la espera de un tiempo de acercamientos más profundos, en este texto se plantean cinco puntos –entre otros muchos posibles– que, como reflexiones básicas sobre esta temática, pueden servir de disparadores para discusiones o elaboraciones futuras.

 

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Punto 4. Colonialismo bibliotecario

 

La biblioteca y la escuela (educación formal básica) son dos herramientas poderosas a la hora de difundir una determinada serie de conocimientos, rasgos culturales y valores. Son dos instituciones ubicuas que en el pasado han sido utilizadas para extender e imponer la cultura dominante (y no sólo en antiguas colonias, por cierto), y que en el presente pueden funcionar de manera bastante similar.

¿Hasta qué punto la implementación de servicios bibliotecarios puede ser una "neo-colonización" o una imposición de determinados contenidos, costumbres, hábitos o tecnologías? ¿Hasta qué punto los diseñadores de servicios bibliotecarios asumen que lo que es bueno para ellos es bueno para todos (pre-asumiendo, además, que algo es "bueno")?

A la hora de diseñar servicios bibliotecarios, deben considerarse (y, de ser posible, eliminarse, o al menos minimizarse) factores de colonialismo y presión cultural, p.ej. determinados contenidos, o en una única lengua o con una única versión de la historia. La apuesta por contenidos locales (e incluso la producción local de contenidos, mediante estrategias en las que puede/debe participar la comunidad) es otra forma de acción, que permite balancear los conocimientos intra- y extra-comunitarios.

Por otro lado, es preciso contrarrestar el eurocentrismo u occidentalismo inherente a la biblioteca (un eurocentrismo u occidentalismo que, en bibliotecología, queda en evidencia, entre otras muchas cosas, en los sistemas de clasificación utilizados), así como la supremacía de la palabra escrita e impresa. Una de las soluciones posibles es "mestizar" lo más posible el sistema bibliotecario con esquemas, formatos y expresiones culturales locales (p.ej. darle más presencia a la oralidad y a lo sonoro).

 

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Punto 5. Respeto y sostenibilidad

 

El diseño de una biblioteca y de unos servicios bibliotecarios públicos debe ser, en líneas generales, respetuoso con las necesidades y las posibilidades de los usuarios, y producir resultados sostenibles en el tiempo. Cuando se trata de servicios a sectores sociales o poblaciones que llevan demasiado tiempo sometidas a circunstancias socio-económicas y culturales adversas, estas precauciones deben extremarse.

¿Hasta qué punto se tiene esto en cuenta en la bibliotecología actual? En un mundo con desigualdades crecientes, en una cultura del consumo donde el marketing pervierte las necesidades y la sostenibilidad parece haberse convertido en otro negocio, ¿hasta qué punto el respeto y el desarrollo sustentable aparecen en las políticas bibliotecarias en general y en las destinadas a poblaciones desaventajadas en particular?

Las necesidades de cualquier comunidad (en este caso, la comunidad de usuarios de una biblioteca) deben ser atendidas desde una perspectiva de desarrollo de base, es decir, elaborando respuestas y proponiendo soluciones junto a ellos en lugar de imponerlas. Respuestas y soluciones que habrá que habrá que pensar colectivamente y construir de acuerdo a las posibilidades de la comunidad (sin ser deterministas, evidentemente). Caso contrario, cualquier acción que se tome será vista (y tratada) como un implante extraño.

Al mismo tiempo, la biblioteca y sus servicios deben ser sostenibles en el tiempo; es decir, deben poder mantenerse. Las novedades pueden representar una agradable sorpresa para los usuarios, pero una biblioteca seria y comprometida no debería aspirar a reinventarse cada día, sino que tiene que ser capaz de dar continuidad a sus servicios, por pocos que sean, al menos a medio plazo.

Los puntos aquí planteados representan únicamente un acercamiento muy básico a una problemática amplia y compleja, que podría catalogarse de poliédrica: con numerosas caras y otras tantas aristas. La participación de la comunidad profesional en la exploración, el desarrollo, la implementación y la discusión de estas ideas es esencial.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 25.10.2016.

Fotos: "The way we are now" (2012), de Piers Calvert (enlace).

El texto corresponde a la segunda y última parte del ensayo "Bibliotecas Otras. Cinco puntos sobre servicios 'interculturales' en bibliotecas públicas", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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