Las encuadernaciones de la Ruta de la Seda

El pothī en China

Las encuadernaciones de la Ruta de la Seda (III)


 

Hasta la adopción de los métodos europeos, el único sistema de encuadernación de libros de origen foráneo usado en China fue el pothī.

Este formato nació en la India, en donde recibió la denominación sánscrita de tadpatra (o talapatra). Consistía en hojas de palma secas, cortadas en piezas rectangulares, apiladas, agujereadas y unidas por cordeles, y encuadernadas entre dos tapas de madera o de bambú cuya función era mantenerlas juntas y cubrirlas. La hoja de palma era un excelente material para escribir: los folios eran finos y planos, una característica física que permitía juntar perfectamente cientos de ellos en un mismo volumen. Sin embargo, eran muy quebradizos: era necesario proteger sus bordes y, sobre todo, encuadernarlos enlazándolos como las cuentas de un collar: los folios de palma no se podían curvar al irlos pasando y, en consecuencia, no hubieran soportado un sistema de encuadernación pegado o cosido. Por ende, tanto las hojas como las tapas eran perforadas en uno, dos o incluso tres puntos, y por esos orificios se pasaban largas cuerdas de cáñamo o hilos trenzados de seda. Tal unión permitía leer ambas caras de un folio sin romper el material e ir pasando las hojas sin que perdieran su orden consecutivo. Cuando el libro no se utilizaba, se guardaba con las ataduras enrolladas a su alrededor (Zhizhong, 1989).

Con la expansión del budismo, los tadpatra llegaron a Tíbet desde el norte de la India y Nepal de la mano de los misioneros budistas. Estos llevaban sus sūtras (escrituras religiosas) manuscritas en libros de palma que los tibetanos llamaron pothī, una denominación favorecida por la literatura académica actual. Hacia el 220, tras la caída de la dinastía Hàn, el budismo y los pothī entraron en China. Allí recibieron el nombre de fànjiā zhuāng (encuadernación fànjiā [1]) o beiyè jīng (sūtra de hoja de palmera), expresiones que, juntas, describen cómo clasificaron y entendieron los chinos esos documentos: sūtras budistas escritas en sánscrito sobre hojas de palmera que se encuadernaban apretadamente entre dos tapas rígidas. Desde entonces, en China los pothī quedaron asociados a la religión del Buda Gautama y a un tipo de escritura foránea, no china; de hecho, cuando A. Stein examinó los volúmenes de las cuevas de Dūnhuáng, una de las cosas que le llamó la atención fueron once enormes pothī, cada uno de ellos de unos 45 cm de grosor, que entre todos contenían 13.000 hojas. Se trataba de copias de la célebre sūtra de la Perfección de la Sabiduría (Prajñāpāramitā), escritas en tibetano (Whitfeld, 2004).

Lamentablemente, en China la hoja de palma no era un material fácil de encontrar, y los sustitutos locales más parecidos, el bambú y la madera, ya habían sido abandonados. El pothī llegó en pleno apogeo de la producción de papel, que no tardó en reemplazar a la carísima seda. Pero ese papel era absolutamente inapropiado para el formato pothī: si bien era fino y plano como la palma (algo que no eran ni el bambú ni la madera) y no era quebradizo, tampoco era resistente (pues se buscaba que fuese delicado como su antecesora, la seda). La cuerda que unía los folios rasgaba el papel con facilidad al pasar las hojas, lo que terminaba dañando el texto y destrozando el volumen. Por ello, aunque fueron conocedores del formato pothī desde comienzos del siglo III, los chinos no lo adoptaron, y lo emplearon de forma limitada. Entre los siglos V y IX, los textos religiosos budistas chinos se escribieron en rollos, y a pesar de que a fines de la dinastía Táng (618-907) y durante el periodo de las Cinco Dinastías (907-960) se realizó un nuevo intentó de replicar la encuadernación tipo pothī, el propósito de reemplazar con ella el papel enrollado fracasó.

En Dūnhuáng no se fabricaba papel: situada en medio de dos desiertos, la región no producía suficientes vegetales como para mantener una industria papelera –al menos tal y como se entendía en aquella época– y tenía que importar sus insumos desde China central. Cuando la dinastía Táng cayó, el área de Dūnhuáng se volvió altamente inestable y las rutas de suministro se cortaron. Ello empujó a la improvisación y la experimentación y, a la postre, a la fabricación de un papel local grueso y áspero, hecho con los recursos disponibles, incluyendo paja y sogas viejas. Dado que resultaba mucho más resistente que el delicado papel chino estándar, permitió hacer algunos pothī, sino de mejor calidad, al menos más duraderos.

Uno ejemplo de estas producciones locales se encuentra en el Museo Británico: una copia de una sūtra budista no canónica, Chán mén jīng, escrita en 19 hojas de un papel basto hecho de fibras de cáñamo. Otro, de similares características físicas, es la traducción del Vidyāmātrasiddhitridaśaśāstra de Xuán Zàng, del 648 (Zhizhong, 1989).

Sin embargo, la encuadernación fànjiā no logro imponerse, y para los textos budistas chinos se buscaron otros formatos, como la encuadernación en acordeón (entre los siglos X y XII) y la ya mencionada encuadernación en torbellino. De todas formas, el formato pothī no desapareció de Asia central, sino que evolucionó: los arqueólogos han descubierto versiones de sūtras budistas mongolas, tibetanas y chinas (dinastías Míng y Qīng, entre 1368 y 1911), impresas xilográficamente por ambas caras en hojas muy gruesas, con tapas pesadas y primorosamente decoradas, y envueltas en tela (Zhizhong, 1989).

Uno de los aportes de los pothī fue la introducción en China de la idea de "página". Con la llegada de ese tipo de encuadernación, y durante mucho tiempo en la China imperial, se empleó para "página" el mismo signo que se usaba para "hoja [de árbol]". Aún hoy, cuando los signos para representarlos son distintos, ambos conceptos siguen designándose con el mismo vocablo: .

 

Notas

[01] El término es una antigua expresión china creada para designar a las escrituras budistas escritas en sánscrito sobre hojas de palma y atadas entre tapas de madera. Puede traducirse como "encuadernación sánscrita apretada [entre dos tapas]". Vid. Zhizhong, 1989.

 

Bibliografía citada

Whitfield, Susan (ed.) (2004). The Silk Road: Trade, Travel, War and Faith. Londres: The British Museum, Serindia Publications Inc.

Zhizhong, Li (1989). Problems in the history of Chinese bindings. Electronic British Library Journal. [En línea].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 28.06.2016.

Foto: "16th-century Hindu Bhagavata Purana on palm leaf manuscript", de Wikimedia (enlace).

El texto corresponde a la tercera parte del artículo "Las encuadernaciones de la Ruta de la Seda", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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