Juana Capdevielle, bibliotecaria represaliada

Juana Capdevielle

Bibliotecaria represaliada


 

Dispararon á cabeza de mapoula
mais medraron libres as silveiras
e nunca desfaleceron as ideas.

Dispararon ao corazón de rosa,
mais volveron voas as bolboretas
e nunca feneceron os amores.

Matárona co prexuízo sen xuízo,
coma quen queima xestas florecidas
e por iso é patrimonio da xustiza.

 

Juana María Clara Capdevielle San Martín nació en Madrid el 12 de agosto de 1905 y murió, con 31 años, el mismo día que Federico García Lorca y asesinada por los mismos verdugos. Bibliotecaria, libertaria, y una intelectual progresista con todas las letras, Juana –como muchas otras mujeres de aquel momento histórico– pagó cara la osadía de su pensamiento crítico y su independencia.

Hija de padre francés y madre española, cursó sus estudios secundarios en Pamplona y en 1928 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Central (actual Complutense) de Madrid, institución en la que se matriculó por libre y en donde tuvo como profesor a José Ortega y Gasset y como compañera a la pensadora, ensayista y filósofa María Zambrano Alarcón. Un espacio, las aulas universitarias, en donde las mujeres eran todavía una minoría (Palomera Parra, 2010).

El 9 de julio de 1930, a poco de cumplir 25 años, Juana ingresó por oposición en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Tuvo un periodo de prácticas en la Biblioteca Nacional de España (1930-1931) y en julio de 1931 obtuvo un puesto en la biblioteca de la facultad donde estudió (Filosofía y Letras, UCM), cuya sede estaba por entonces ubicada en el Instituto de San Isidro.

Como bibliotecaria universitaria con cargo de facultativa (es decir, dedicada a tareas técnicas) colaboró en el traslado, entre diciembre de 1932 y enero de 1933, de los fondos bibliográficos de su unidad a las nuevas instalaciones en la actual Ciudad Universitaria madrileña. Sobre el particular escribió:

 

No es aventurado afirmar que la biblioteca de Filosofía y Letras se convertirá en una de las más ricas de España y de las más interesantes entre las universitarias mundiales. Es, pues, de capital importancia este traslado, que permite que, unida material y espiritualmente a su Facultad y a disposición inmediata y directa de los profesores y alumnos, se convierta en lo que debe ser: una rueda del perfecto engranaje universitario, un elemento de cultura, un instrumento de formación para los ciudadanos españoles del mañana (Gállego Rubio, 2008-9).

 

En 1933 accedió al puesto de jefa de la biblioteca de Filosofía y Letras, convirtiéndose en la primera mujer jefa de una biblioteca de Facultad en esa universidad. Además, comenzó a trabajar como jefa técnica en la biblioteca del Ateneo [Científico, Literario y Artístico] de Madrid (vid. Herrera Tejada, 2010), una de las mejores bibliotecas privadas del país y uno de sus foros culturales más interesantes.

El trabajo de Juana en el Ateneo se centró en la clasificación de los fondos bibliográficos mediante la implementación de la Clasificación Decimal Universal (CDU), un proceso que ya llevaba algún tiempo desarrollándose en Cataluña pero que en el resto de España solo se había explorado tímidamente en la Universidad Central de Madrid. El uso de un esquema decimal de organización del conocimiento era visto por los responsables del Ateneo como un signo de progreso y modernización.

Tuvo un rol importante en la creación, el 28 de mayo de 1934, de la Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos de España, de la que fue miembro fundador y tesorera (Blanco, 2006; Gállego Rubio, 2008-9). Entre los objetivos de se marcaron sus asociados estaba procurar que no faltase una biblioteca, por pequeña que fuera, en ningún pueblo de España; que se renovasen los fondos de las unidades ya existentes; y, por encima de todo, que el bibliotecario fuese un elemento activo.

Inmediatamente después de su creación, la Asociación puso en marcha un servicio circulante de lectura para los enfermos del Hospital Clínico, al que luego se sumó el Hospital de San José y Santa Adela de la Cruz Roja. Juana fue la encargada de organizar el proyecto, de capacitar a las estudiantes de la Facultad de Medicina que la ayudaron y de seleccionar los fondos, que tenían que tener un carácter "optimista, instructivo y reconfortante" (Gállego Rubio, 2008-9).

Ese mismo año de 1934 acudió como conferenciante (junto a figuras como Roberto Nóvoa Santos, Pío Baroja o Ramón J. Sender) a las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas de Genética, Eugenesia y Pedagogía Sexual (Madrid, 21 de abril a 10 de mayo). Con el texto "El problema del amor en el ambiente universitario", Juana rebatió las teorías (antifeministas/machistas) de Nóvoa Santos y de Sender y expuso una concepción del amor asentada sobre los postulados de la valentía, la sinceridad, la igualdad y la libertad (vid. Noguera y Huerta, 1934).

En 1935 participó como vocal en la organización del II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía (actual Congreso de IFLA), que tuvo lugar en Madrid y Barcelona entre el 20 y el 30 de mayo. En ese encuentro Juana presentó una conferencia sobre su experiencia en bibliotecas hospitalarias: "El fin que persiguen las bibliotecas de hospitales, ¿debe ser distraer o instruir?" (vid. Gascón García, 1993). En ella apuntó:

 

Naturalmente, las lecturas que puedan y deban proporcionarse a los enfermos deben variar mucho según el nivel medio de cultura, la religión, hasta el clima e incluso la orientación política de cada país. Mas, pese a las afirmaciones del nacionalismo exacerbado hoy imperante en parte del mundo civilizado, creemos que la humanidad doliente tiene en su dolor un lazo común más fuerte tal vez que los demás y por eso nos parece que podrían discutirse y aun fijarse una serie de normas de valor y utilidad universales, en relación con el fin que principalmente se persigue al crear y sostener las Bibliotecas de Hospital.

Puesto que se trata de conseguir que el enfermo olvide no sólo sus males, sino además los problemas familiares, sociales y económicos que muchas veces puede crearles su enfermedad, debe evitarse cuidadosamente toda lectura que pueda preocuparle, entristecerle o, simplemente, aburrirle. Esto no quiere decir de ningún modo que los libros de estudio deban proscribirse categóricamente de los hospitales, sino únicamente que no deben predominar en estas bibliotecas, que los tendrán sólo por si excepcionalmente ... algún enfermo manifiesta gran interés por este tipo de lectura. Podría objetarse que siempre es interesante tratar de elevar el nivel cultural de los lectores ... En general, la estancia en un hospital no es lo bastante larga para que el intento de influencia aleccionadora sea eficaz.

La lectura recreativa puede tener también influencia cultural, ya que cultura es un todo que abarca en su integridad la personalidad humana, en la que la imaginación, el sentimiento son tan dignos de atención, por lo menos, como la inteligencia. Lograr un instante de alegría, de emoción, de entusiasmo, es más interesante a veces que adquirir una idea nueva por muy fundamental que ésta sea; conseguir transportarse con un libro a un lejano país misterioso y desconocido puede en determinadas circunstancias ser más deseable que comprender el binomio de Newton.

 

Poco después, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (dependiente de la Institución Libre de Enseñanza) le otorgó una pensión de tres meses para ampliar sus conocimientos sobre la CDU en Alemania, Bélgica, Francia y Suiza, la cual empezó a recibir en febrero de 1936.

En marzo de ese año se casó con Francisco Pérez Carballo, abogado, profesor ayudante en la Universidad Central de Madrid y militante de Izquierda Republicana, que al mes siguiente sería designado gobernador civil de La Coruña (10 de abril de 1936). Juana se trasladó a Galicia en mayo, para lo cual pidió un permiso de tres meses sin sueldo en la Biblioteca de Filosofía y Letras "por haber de acompañar a su esposo, que lo tiene por el momento fuera de Madrid" (Gállego Rubio, 2008-9).

Tras el golpe de Estado franquista del 18 de julio de 1936, Juana permaneció junto a su compañero hasta que el día 20 se preparó la resistencia armada del Gobierno Civil ante los sublevados. Ella se refugió entonces en casa de unos amigos, los López Abente, en la calle Real de La Coruña, donde la mantuvieron incomunicada con el exterior para protegerla. Francisco Pérez Carballo fue apresado y fusilado el día 24 de julio, pero la familia que acogía a Juana le evitó la noticia, dado que estaba embarazada. Sin tener la menor idea de la situación, Juana logró telefonear a la oficina del Gobernador Civil para preguntar por su esposo, y se le comunicó que irían a buscarla para acompañarla junto a él. El coche que la recogió la llevó directamente a la prisión, acusada de instigar a su marido a armar a los obreros y de contribuir a organizar la resistencia (cargos de los que nunca se presentaron pruebas; vid. Preston, 2011). En la cárcel se le notificó el fusilamiento de Pérez Carballo, de quien no obtuvo sino la breve nota que le escribió momentos antes de ser asesinado:

 

Juana:
Has sido lo más hermoso de mi vida. Donde esté y mientras pueda pensar, pensaré en ti. Será como si estuviésemos juntos. Beso tu anillo una vez cada día.
Te quiero.
Paco.

Para Juana Capdevielle, mi querida esposa. Viernes, 24 de julio de 1936, cinco de la madrugada.

 

Al cabo de una semana, a principios de agosto, y tras haber tenido un aborto en la cárcel (vid. Público, s.f.), fue liberada con la prohibición de residir en la ciudad de La Coruña. Se alojó entonces en Vilaboa (Culleredo, provincia de La Coruña), en la casa del diputado de Izquierda Republicana Victorino Veiga González.

El 17 de agosto recibió una orden de deportación que no le dio tiempo a cumplir; esa misma noche, por orden del gobernador golpista Florentino González Vallés, fue detenida por la Guardia Civil, trasladada nuevamente a La Coruña y entregada a un escuadrón falangista. Su cuerpo apareció con dos tiros a la mañana siguiente, 18 de agosto de 1936, en una cuneta del kilómetro 526 de la carretera N-VI de la localidad de Rábade (provincia de Lugo) (Carreira, 2007). Corrieron abundantes rumores de que había sido violada, una práctica común en esa época (Preston, 2011).

Como señalan Somoza Cayado et al (2012), la represión golpista/franquista seleccionó muy bien a las personas que había que eliminar. Entre ellas estaban "las mujeres que habían mostrado una actitud vital rupturista con el modelo de sociedad tradicional, con un papel destacado en la esfera pública y el ejercicio de roles propios de una mujer en condición de igualdad con el hombre".

"Aquella brillante bibliotecaria, que aparecía junto a Moliner en la foto de 1934 que reunió al Comité International des Bibliothèques en Madrid, tuvo así una temprana y oscura muerte que apenas dejó rastro. Sólo su vacante en el Cuerpo Facultativo confirmó su desaparición. Sí, la plaza estaba libre, contestó Javier Lasso de la Vega tras la guerra a un funcionario que la solicitaba. Podía ocuparla" (De la Fuente, 2012).

 

Chamábase Juana Capdevielle
como podía chamarse a vida mesma;
morreu, como vivía, de amor e liberdade.

En Rábade deixounos un caravel
para reinventar o amar; un xirasol
co que pacer a paz e unha violeta
para fabricar futuros máis muller.

"A Juana Capdevielle". Claudio Rodríguez Fer.
De Ámote vermella (Vigo: Xerais, 2009).

 

Bibliografía citada

Blanco, Carmen (2006). Vida e morte de Juana Capdevielle. Unión Libre. Cadernos de vida e culturas, 11, pp. 13-21.

Carreira, X. (2007). La noche que Juana Capdevielle murió en una cuneta de Rábade. La Voz de Galicia, 12 de julio. [En línea].

De la Fuente, Inmaculada (2012). El exilio interior: La vida de María Moliner. Madrid: Turner.

Gállego Rubio, María Cristina (2008-9). La Biblioteca. La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República: Arquitectura y Universidad durante los años 30. Catálogo de exposición (Madrid, Centro Conde Duque, 18 de diciembre de 2008-15 de febrero de 2009). [En línea].

Gállego Rubio, María Cristina (2010). Juana Capdevielle San Martín: bibliotecaria de la Universidad Central. Madrid: Editorial Complutense.

Gascón García, J. (1993). El congrés de l´IFLA de 1935 (Madrid, Barcelona, etc.): història i textos. Item. Revista de Biblioteconomía i Documentació, 12, pp. 37-61. [En línea].

Herrera Tejada, Clara (2010). Juana Capdevielle, bibliotecaria del Ateneo de Madrid (1933-1936). Jornada sobre Juana Capdevielle San Martín, bibliotecaria de la Universidad Central. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 15 de junio. [En línea].

Noguera, E.; Huerta, L. (eds.) (1934). Libro de las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas. Genética, eugenesia y pedagogía sexual, vol. II. Madrid: Javier Morata, pp. 274-292.

Palomera Parra, Isabel (2010). Juana Capdevielle San Martín en el Archivo de la Universidad Complutense de Madrid. En Jornada sobre Juana Capdevielle San Martín, 15 de junio, Facultad de Filosofía y Letras Universidad Complutense de Madrid.

Público (s.f.). Juana María Clara Capdevielle Sanmartín. Memoria Pública. [En línea].

Preston, Paul (2011). El Holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después. Madrid: Penguin Random House.

Somoza Cayado, Antonio; Domínguez Almansa, Andrés; Fernández Prieto, Lourenzo (2012). La génesis del régimen franquista en Galicia: aniquilación política y destrucción de la sociedad civil (1936-1939). En Segura, A., Mayayo, A., Abelló, T. (dirs.). La dictadura franquista: La institucionalització d'un règim. Barcelona: Universitat de Barcelona, pp. 53-68.

Torres, Rafael (2009). Nuestra Señora de la Cuneta. S.d.: Nigra TREA.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 08.03.2016.

Foto: Juana Capdevielle, de Cultura Galega (enlace).

El texto corresponde al artículo "Juana Capdevielle, bibliotecaria represaliada", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu.

 


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