Los descendientes de Sin-ibni – Relatos de una biblioteca babilónica

Antigua literatura religiosa

Relatos de una biblioteca babilónica (III)


 

Las tablillas de la Temple Library at Babylon fueron escritas por sacerdotes-copistas que recogían textos religiosos transmitidos de generación en generación desde que se alzaron las primeras ciudades entre los ríos Tigris y Éufrates.

La literatura religiosa mesopotámica fue desarrollada por los sumerios y heredada por todas las civilizaciones posteriores, que fueron adaptándola y agregándole sus propios aportes. Desde su origen se dividió en textos para los servicios públicos y para los servicios privados (Langdon, 1909). Los primeros incluían los cantos compuestos e interpretados en los grandes templos de las ciudades-estado por los sacerdotes-cantores gala (en sumerio) o kalû (en acadio), y los segundos, los encantamientos y oraciones usados por adivinos (barû), hechiceros y magos (mashmashshu o ashipu). Los magos espantaban demonios, fantasmas y malos espíritus, mientras que los adivinos leían el futuro en entrañas, fenómenos naturales, sueños, astros, etc.; su rol en la religión pública aún se discute (vid. p.e. Delaporte, 1925/1996).

Los textos religiosos públicos eran declamados/cantados por los kalû con el acompañamiento de una melodía instrumental, y usando un sociolecto de la lengua sumeria conocido como eme-sal. Las fuentes señalan, por ejemplo, que durante la Tercera Dinastía de Ur (Ur III, Imperio Neo-Sumerio, ca. 2112-2004 a.C.), la ciudad-estado de Lagash tuvo 62 sacerdotes kalû, que desempeñaban sus funciones junto a 180 vocalistas e instrumentistas.

Los sumerios clasificaron los textos para los servicios públicos según el nombre del instrumento musical que los acompañaba (flauta, lira, etc.); las sociedades posteriores mantuvieron este esquema. Inicialmente los más populares eran los er-shem-ma, "salmos de la flauta". Al parecer fueron la forma más temprana de salmo o himno religioso sumerio y eran, sobre todo, lamentos rituales: cantos de intercesión ante las divinidades, con invocaciones laudatorias que buscaban su piedad (Kuiper, 2011).

Cuando los servicios religiosos públicos evolucionaron y se hicieron más largos y complejos, hacia el primer milenio a.C., los textos se convirtieron en partes o secciones de una "serie" (Luckenbill, 1909); la longitud estándar de esas series se fijó en seis tablillas. El género preferido durante ese periodo histórico fue el balag, nombre que designaba al instrumento musical que acompañaba el canto, probablemente un arpa. Los balag eran lamentos por la destrucción de una ciudad, y derivaban de los célebres y renombrados lamentos colectivos compuestos por los sumerios cuando cayó la Tercera Dinastía y la ciudad-estado de Ur fue arrasada en el marco de una invasión elamita, en 2004 a.C. Los balag solían incluir, al final y como cierre de la liturgia, un er-shem-ma, género que mantenía su popularidad.

Además de estos himnos y lamentos públicos, también los hubo privados, utilizados por los particulares para orar a los dioses y plantear sus propios asuntos. Comenzaron siendo cartas grabadas sobre ofrendas votivas (p.e. estatuillas) o escritas en tablillas pequeñas, y terminaron convirtiéndose en los ershahunga, "lamentos que calman el corazón [de la deidad]". Estos se recitaban en los santuarios en caso de enfermedad, para librarse de los enemigos o para pedir el perdón de un pecado (Michalowski, 1987; Bachvarova, 2008; Longman III, 2008).

 

Notas

[1] Los kalû asirios y babilonios, a pesar de hablar lenguas acadias, seguían cantando y recitando en eme-sal (el sumerio había desaparecido como lengua cotidiana hacía siglos, pero se mantenía su uso litúrgico). Existía, de todas formas, un cuerpo de literatura religiosa en lengua acadia, aunque de menor envergadura y prestigio.

 

Bibliografía citada

Bachvarova, Mary R. (2008). Sumerian Gala Priests and Eastern Mediterranean Returning Gods: Tragic Lamentation in Cross-Cultural Perspectives. En Suter, Ann (ed.). Lament: Studies in the Ancient Mediterranean and beyond. Nueva York: Oxford University Press.

Delaporte, L. (1925/1996). Mesopotamia: The Babylonian and Assyrian Civilization. Abingdon: Routledge.

Kuiper, Kathleen (ed.) (2011). Mesopotamia: The World's Earliest Civilization. Nueva York: Britannica Educational Publishing.

Langdon, Stephen (2010). Sumerian Liturgies and Psalms. Alexandria: Library of Alexandria.

Longman III, Tremper (2008). Psalms 2: Ancient Near Eastern Background. En Longman III, T.; Enns, P. (eds.). Dictionary of the Old Testament: Wisdom, Poetry and Writings. Downers Grove (IL): InterVarsity Press, pp. 593-605.

Luckenbill, D. D. (1909). A Neo-Babylonian Catalogue of Hymns. The American Journal of Semitic Languages and Literatures, 26(1), pp. 27-32.

Michalowski, Piotr (1987). On the Early History of the Ershahunga Prayer. Journal of Cuneiform Studies, 39(1), pp. 37-48.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 23.02.2016.

Foto: Inscripción cuneiforme del acueducto de Jerwan, de Ancient History et cetera (enlace).

El texto corresponde a la tercera parte del artículo "Los descendientes de Sin-ibni – Relatos de una biblioteca babilónica", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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