Libros cartoneros: Olvidos y posibilidades – Historia de las cartoneras latinoamericanas 03

Historia de las cartoneras latinoamericanas (03)

Libros cartoneros (VII)


 

A finales de 2008 comienza la multiplicación masiva de proyectos cartoneros. En México DF, Héctor Hernández Montesinos y Yaxkin Melchy Ramos fundan Santa Muerte Cartonera [1] (continuada desde mediados de 2011 en 2.0.1.2. Editorial [2]), y simultáneamente surgen en Asunción (Paraguay) Felicita Cartonera Ñembyense [3], Mamacha Kartonera [4] y MBurukujarami Kartonéra [5], breves derivados o subdivisiones de Yiyi Jambo con textos en "portunhol selvagem".

En septiembre de 2008 nace en Florianópolis, Brasil, Editora Alternativa Katarina Kartonera [6], que toma su nombre del estado de Santa Catarina. Su fundador, Evandro Rodrigues, conoció a Diegues en la Semana Ousada de Arte de la Universidade Federal de Santa Catarina, donde Rodrigues estudiaba. Katarina "publica narrativas y literaturas contemporáneas, promoviendo talleres literarios, transformando cartón (basura) recogido por los cartoneros en objetos de arte: libros con tapas pintadas a mano y que por eso mismo nunca se repiten; esculturas, pinturas y otros objetos, fomentando proyectos sociales relacionados a la lectura, difundiendo literatura latinoamericana y divulgando trabajos de artistas de esta parte del mundo".

En Ecuador, la historia de las editoriales cartoneras comienza en Riobamba a principios de 2009 con Matapalo Cartonera [7]. Tras saber de Eloísa Cartonera, un joven escritor que estudiaba antropología, un artista visual, un artesano y un editor decidieron armar su propia editorial. Sus objetivos iniciales fueron sociales: trabajar con jóvenes de escasos recursos, "quienes reciben talleres para diseñar, pintar y elaborar libros, como un oficio alternativo por el cual obtienen una retribución económica". Paso a paso se convirtieron en un espacio de publicación descentralizado y fuera del sistema, divulgando literatura latinoamericana que no llegaba al país.

En febrero de 2009 aparece Textos de Cartón [8], la segunda editorial argentina, en la ciudad de Córdoba. Fundada por el escritor Andrés Nieva, sus miembros recogen el cartón y hacen los libros ellos mismos y, si tienen recursos, compran a cartoneros. En abril del mismo año surge Nicotina Cartonera [9] en Santa Cruz (Bolivia), inspirada en el documental sobre el trabajo de Yerba Mala Cartonera, y con el patrocinio y asesoramiento de aquella; su nombre queda explicado por su lema, "literatura adictiva". Simultáneamente se presenta La Cabuda Cartonera Editorial [10] en El Salvador, con el apoyo de Héctor Hernández Montesinos, editor de Santa Muerte Cartonera.

En mayo del mismo año, de la mano de los poetas chilenos Danitza Fuentelzar y Juan Malebrán, es el turno de Canita Cartonera en Iquique (norte de Chile). Se trata de otro proyecto inspirado en Yerba Mala Cartonera. Esta editorial trabaja exclusivamente con los reclusos del Centro de Detención Alto Hospicio, de ahí su nombre ("cana" es "cárcel" en el argot del Cono Sur) y su lema, "poesía carcelaria de máxima seguridad". Ellos mismos definen con mucha claridad su trabajo:

 

El hecho de sumarnos a "la explosión cartonera" [...] en nuestro caso, no tiene que ver con la autoedición o la re-publicación de autores reconocibles dentro del circuito de literatura latinoamericana, tampoco, producto del grupo humano que abordamos, con la mal llamada "reinserción social", ni mucho menos con la idea de "paternalismo". [...] De ahí, que plantearnos como variante sea lo que nos interese, al definir nuestra línea editorial como: "noventa y nueve coma nueve por ciento carcelaria".

 

En junio de 2009, otra vez en Argentina, se crea Cartonerita Solar [11], compuesta por estudiantes de literatura y psicología de la Universidad Nacional del Comahue (Neuquén). Sus miembros se plantearon ocuparse de la totalidad del proceso de elaboración de libros ellos mismos, dado que en aquel entonces no había cartoneros en su zona. Mientras tanto aparece la primera cartonera colombiana, Patasola Cartonera [12], en Bogotá. Una de sus fundadoras, Maggie Torres, trabajó con Felicita Cartonera en Paraguay. Poco después, en agosto, se suma otra editorial argentina, Ñasaindy Cartonera Editorial [13] ("luz de luna", en guaraní), ubicada en la provincia de Formosa. Ñasaindy es una de las primeras editoriales cartoneras que publica libros en una lengua indígena latinoamericana: concretamente, los trabajos del poeta Víctor Ramírez, del pueblo Qom.

 

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Desde entonces, las propuestas editoras cartoneras han proliferado por los cuatro rumbos del continente, presentando posturas e ideas muy diferentes.

Entre las muchas que se han puesto en marcha en Argentina destaca Editorial Retazos [14] (Buenos Aires, 2010), un proyecto valiente y comprometido que busca visibilizar a los inmigrantes bolivianos en Buenos Aires. Para ello elabora libros con cartón y con los retazos de tela que sobran en los numerosos talleres de confección de ropa, cuya mano de obra procede del país vecino y suele trabajar en condiciones de semi-esclavitud e ilegalidad. Otra idea llamativa es la de La Sofía Cartonera (Córdoba, 2012), la editorial cartonera oficial de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, institución que cuenta con sólidos programas de extensión y un largo historial de trabajo social. Y no se puede dejar de lado a Casimiro Biguá Cartonera (Buenos Aires, 2013), que solo utiliza los colores de la wiphala (bandera indígena andina) para sus tapas, y su derivada Seis Puntitos Cartonera Braille, una de las pocas (si no la única) en confeccionar libros cartoneros para ciegos, escritos en alfabeto braille.

A ellas habría que agregar Cieneguita Cartonera [15] (Mendoza, 2011), que trabaja en colaboración con una cooperativa de recicladores; La Gurisa Cartonera (Paraná, 2012), una idea impulsada desde la Biblioteca Alternativa Tilo Wenner conjuntamente con la Asociación Civil de Cirujas y Cartoneros; Editora Cartonera Amarillo, Rojo y Azul [16] (Córdoba, 2012), un proyecto escolar convertido en cartonera infantil; y Klóketen Tintea Cartonera [17] (Río Grande, 2010), la editorial cartonera más austral del mundo. Al otro lado de los Andes, en Chile, la multiplicación de editoriales cartoneras fue asombrosa. Pueden mencionarse Editorial Cartonera Helecho/Helecho De Cartonera [18] (Puerto Montt, 2009), la primera cartonera del sur de Chile; Nuestra Señora Cartonera [19] (La Serena, 2010); Isidora Cartonera Editorial [20] y Benicia Cartonera [21] (2011); Olga Cartonera [22], Calafate Cartonera [23] (Quilicura, Gran Santiago), Kiltra Cartonera [24] (Valparaíso) y La Vieja Sapa Cartonera [25] (2012); La Fonola Cartonera y La Gata Viuda Editorial Cartonera [26] (Santiago, 2013); y La Grullita Cartonera [27], Loquita Cartonera [28], La Joyita Cartonera [29] y Opalina Cartonera [30] (Santiago, 2014). También habría que incluir propuestas como Cizarra Cartonera (Santiago), Juanita Cartonera [31] (Conchalí, Gran Santiago), Coquimbo Cartonera (Coquimbo), Estalla Cartonera (Santiago), La Hebra Editorial, Letras de Cartón, Infracción Ediciones, Costalazo Ediciones, Manos a la obra, y Varonas de Cartón.

En Perú, la estela de Sarita Cartonera fue seguida por My Lourdes Cartonera [32] (Cerro de Pasco, 2009), denominada así en honor a una torre de metal por la que suben y bajan los mineros locales; Casa Katatay [33] (Lima, 2011), una asociación cultural que ofrece talleres de libros cartoneros y cuyo nombre está inspirado en la obra de José María Arguedas; Eqquss Editorial Cartonera [34] (Piura, 2011); Sullawayta Cartonera (Lima), creada por dos estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que escogieron para su propuesta la denominación en quechua de la "flor de la escarcha" andina; Insurrecta Cartonera (Pucallpa), Amaru Cartonera [35] (Lima) y Chacra Cartonera (Lima, 2013); Cartonazo Editores (Lima, 2013), de los alumnos de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que ha realizado talleres como "Yoshin Koshki" en la comunidad Shipibo-Conibo de Cantagallo (Lima); y Viringo Cartonero (Lima), establecida por el profesor Alfredo Ruiz, director a su vez de Cartonazo. Mención especial merece La Apacheta Cartonera (Lima), del poeta Óscar Limache , que describe así su trabajo:

 

El autor participa del proceso de edición, corrección e impresión. Luego, en una ceremonia que tiene lugar en la calle Maranga (San Miguel), donde hay una apacheta [especie de altar tradicional andino], el autor y sus amigos invitados cortan sus cartones, los pintan, es decir, son parte de la producción del libro, y luego se hace un pago a la tierra con pisco, por ejemplo.

 

De la mano de Óscar Limache también surgió Efraín y Enrique Editores Cartoneros, la primera editorial escolar fundada en el Perú, en el Colegio Trilce de Miraflores (Lima), que lleva el nombre de los niños cartoneros protagonistas del cuento "Los gallinazos sin plumas" de J. R. Ribeyro. Aunque quizás uno de los proyectos potencialmente más interesantes sea el de Qinti Qartunira [36], una cartonera vinculada al pueblo Kichwa-Lamista del departamento de San Martín, en la Alta Amazonia peruana, cuyo nombre se traduce como "Cartonera Colibrí". Fue creada en 2011, con el apoyo de Sarita Cartonera y del Consejo Étnico de Jóvenes Kichwa de la Amazonía (CEJOKAM), y tiene una de sus sedes en la comunidad de Kawana Ampi Urku Las Palmeras. Los libros se hacen con tapas de cartón que no se decoran, sino que se cubren con lona o con tejido de algodón que luego se pintan o se bordan con semillas. Se trata de una propuesta en la que participan muchos observadores externos (especialmente antropólogos extranjeros), y que de momento solo ha publicado textos sobre la lengua quechua.

 

Notas

[1] Santa Muerte Cartonera. [En línea].

[2] 2.0.1.2. Editorial. [En línea].

[3] Felicita Cartonera Ñenmbyense. [En línea].

[4] Mamacha Nde Tiey. [En línea].

[5] MBurukujarami Kartonéra. [En línea].

[6] Katarina Kartonera. [En línea].

[7] Matapalo Cartonera. [En línea].

[8] Textos de Cartón. [En línea].

[9] Nicotina Cartonera: Literatura adictiva. [En línea].

[10] La Cabuda Cartonera Editorial. [En línea].

[11] Cartonerita Solar. [En línea].

[12] Patasola Cartonera. [En línea].

[13] Ñasaindy Cartonera Editorial. [En línea].

[14] Editorial Retazos. [En línea].

[15] Cieneguita Cartonera. [En línea].

[16] Editora Amarillo, Rojo y Azul. [En línea].

[17] Klóketen Tintea Cartonera. [En línea].

[18] Editorial Cartonera Helecho. [En línea].

[19] Nuestra Señora Cartonera. [En línea].

[20] Isidora Cartonera Editorial. [En línea]. También el catálogo en Issuu. [En línea].

[21] Benicia Cartonera. [En línea].

[22] Olga Cartonera. [En línea].

[23] Calafate Cartonera. [En línea].

[24] Kiltra Cartonera. [En línea].

[25] La Vieja Sapa Cartonera. [En línea]. http://laviejasapacartonera.blogspot.com.es/

[26] La Gata Viuda Editorial Cartonera Chile. [En línea].

[27] La Grullita. [En línea].

[28] Loquita Cartonera. [En línea].

[29] La Joyita Cartonera. [En línea].

[30] Opalina Cartonera. [En línea].

[31] Juanita Cartonera. [En línea].

[32] My Lourdes Cartonera. [En línea].

[33] Casa Katatay. [En línea].

[34] Eqquss Editorial Cartonera. [En línea].

[35] Amaru Cartonera. [En línea].

[36] Qinti Qartunira. [En línea].

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 22.12.2015.

Foto: Libro cartonero, de Diablo Rojo Cartonera (enlace)..

El texto corresponde a la séptima parte del artículo "Libros cartoneros: Olvidos y posibilidades", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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