Libros cartoneros: Olvidos y posibilidades – Introducción

Introducción

Libros cartoneros (I)


 

El movimiento socio-cultural conocido como "editoriales cartoneras" nació con la aparición de la primera de estas editoriales, la ya célebre Eloísa Cartonera, en Buenos Aires en 2003.

Partiendo de una realidad política, económica y social concreta –Argentina tras la crisis de 2001– y tras atravesar distintas etapas, los responsables de Eloísa Cartonera terminaron elaborando una propuesta que tenía al libro "cartonero" como producto final y a su publicación y distribución como estrategia de intervención artística y, en cierta forma, sociocultural.

La idea de editar libros "cartoneros" –volúmenes encuadernados a mano con tapas de cartón reciclado– no era nueva en absoluto: se basaba en saberes y técnicas puestos en práctica desde hacía décadas por otras iniciativas, tanto públicas como privadas, en toda América Latina. A pesar de ello, el trabajo de Eloísa Cartonera provocó curiosidad (probablemente por el formato "editorial", no explorado hasta aquel momento, y por el discurso que lo acompañaba) y generó una reacción en cadena. Tomándolo como referente, a partir de 2004 comenzaron a nacer otros proyectos similares. De hecho, hacia 2010 el número de estas editoriales se había multiplicado por veinte, y ya estaban distribuidas por una decena de países a lo largo y ancho de América Latina. Una búsqueda somera sugiere que en la actualidad ya superan el centenar y medio, y que se encuentran repartidas por toda América y en algunos puntos de Europa y África. En sus actas fundacionales, la mayoría de ellas declaran que pretenden democratizar el libro y la lectura, involucrar a sectores sociales excluidos, hacerse eco de autores y discursos locales, y romper con los sistemas editoriales hegemónicos.

Doce años de historia brindan, hoy por hoy, cierta distancia para realizar evaluaciones desde diferentes perspectivas. Desde un punto de vista crítico/social puede decirse que, salvo honrosas excepciones, el alcance de las actividades llevadas a cabo por las editoriales cartoneras ha sido limitado. Por motivos que merecen un análisis aparte, muy pocas se han arriesgado a ir más allá del hecho estético, o a llevar las comprometidas intenciones expresadas en sus declaraciones de principios más allá de las palabras. Y las que lo han hecho –o al menos lo han intentado, con mayor o menor éxito– suelen apuntar que en ningún caso han pretendido transformar la realidad con su trabajo: esa es una tarea que delegan en los gobiernos y las instituciones, o incluso en las ONG.

Lo que podría haberse convertido en una herramienta de verdadero cambio social a pequeña escala, con una ideología fuerte como base, una red humana solidaria como sostén, un método de trabajo sencillo y sólido, y objetivos factibles claramente identificables a nivel local no ha pasado de ser, en el mejor de los casos, (a) una propuesta de intervención gráfica/literaria por parte de ciertos individuos, equipos o colectivos, (b) el proyecto de algunos grupos universitarios que buscan una desacralización del libro-objeto en un ambiente intelectual reducido, o (c) el medio de autopromoción y/o experimentación de un puñado de escritores que tratan de dar visibilidad a su obra. Y, en el peor, un emprendimiento meramente comercial que intenta replicar, a pequeña escala, las estructuras de las grandes multinacionales del libro; una tendencia que ha dejado a más de un investigador preguntándose si algunas editoriales cartoneras, siguiendo el ya famoso título de Heath y Potter [1], no habrán querido aprovechar el hecho de que "rebelarse vende", de que lo "alternativo" tiene cierto appeal, y de que la contracultura ha resultado ser un excelente negocio.

Este artículo pretende realizar una aproximación básica e inicial a las posibilidades del libro "cartonero" como herramienta de transformación: una herramienta libre, abierta y de base capaz de provocar un cambio real y necesario, que pueda ser producido, mantenido y gestionado por sus propios impulsores, que pueda transmitirse y replicarse, y que ponga verdaderamente en duda y en jaque a las estructuras impuestas por el mercado o el poder. Se trata de posibilidades que ya figuraban –embrionarias o plenamente desarrolladas– en las declaraciones de principios iniciales de muchas editoriales cartoneras pero que, por algún motivo, fueron olvidadas, descartadas o modificadas por el camino.

La aproximación requirió, como insoslayable paso previo, repasar la trayectoria del colectivo editorial cartonero latinoamericano, pues su historia es un compendio de lo que se ha soñado, se ha pensado, se ha dicho, se ha intentado, se ha hecho y se ha logrado hasta el momento en relación al libro "cartonero". Pero también de lo que no se ha conseguido, de los errores cometidos, de los problemas encontrados, de las traiciones e hipocresías, de las manipulaciones... Tal exploración se llevó a cabo revisando los numerosos documentos (académicos, periodísticos, divulgativos, propios y ajenos) que durante estos doce años se han ocupado de describir in extenso las distintas editoriales y su trabajo. Su resultado se compiló en un Anexo en donde los interesados en conocer el recorrido de los emprendimientos cartoneros (concretamente, los latinoamericanos) encontrarán información básica, citas bibliográficas y enlaces a fuentes digitales.

 

Notas

[1] Heath, Joseph; Potter, Andrew (2005). Rebelarse vende: El negocio de la contracultura. Bogotá: Taurus.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 10.11.2015.

Foto: "Libro cartonero", de Edgardo Civallero.

El texto corresponde a la primera parte del artículo "Libros cartoneros: Olvidos y posibilidades", de Edgardo Civallero, publicado como pre-print en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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