Apuntes críticos

Bibliotecas humanizadoras

Apunte crítico 13


 

Aceptémoslo: vivimos en sociedades cada vez más deshumanizadas.

En ellas cada vez tenemos menos tiempo para comportarnos como seres sociales. O directamente como seres humanos. Y en lugar de hacer algo para remediar ese problema, ponemos parches lamentables que nos parecen "soluciones creativas".

Ya no tenemos tiempo para cortar unas hojas de lechuga y prepararnos una comida saludable y bien hecha. El supermercado nos ofrece una "ensalada" en bandejas de plástico. Ya no tenemos tiempo de salir a conocer a una persona que nos interese, para hacer el amor o para pasar una vida junto a ella. Pero tenemos teléfonos celulares que nos permiten incluso el "ciber-sexo". Ya no tenemos tiempo de ir a hablar con gente que nos interese conocer, o con cuyos proyectos nos interese participar, o cuyos puntos de vista nos interese discutir. Tenemos, sí, programas informáticos que "nos conectan".

Ya no tenemos tiempo de leer, de aprender, de estudiar, de modo que Internet nos lo da todo hecho: masticado y digerido. Ya no tenemos tiempo de caminar, de mirar a nuestro alrededor, de tomarnos un tiempo para nosotros. Tenemos GoogleEarth para pasear por nuestro barrio, y gimnasios en los que correr sobre una máquina media hora para que el corazón no se olvide de cómo era acelerarse.

Ya no tenemos demasiado tiempo para ser humanos. Y el sistema, atento a todo, nos sigue convirtiendo en amebas que pronto no necesitarán moverse de su asiento para nada. Porque estarán "conectados" al mundo...

¿...y desconectados de ellos mismos, quizás?

En sociedades cuyos tejidos se van deshaciendo a pedazos, la biblioteca trabaja para revertir esa tendencia. Apuesta por crear comunidad, proporcionando espacios en donde la gente pueda interactuar, y recordando a esa gente que hay muchas razones para hacerlo...

...lo cual no es una labor demasiado "trendy" en estos días. Pero es una muy importante: una auténtica rebelión contra un sistema y un panorama totalmente desequilibrados. Rebelión, sí. Porque al fin y al cabo, como dice el escritor argentino Alejandro Dolina, "siempre es recomendable, recorrer la vida a contramano, sobre todo si uno sospecha quien ha puesto las flechas del tránsito".

 


Apuntes críticos

Obsolescencia programada

Apunte crítico 14


 

Hace poco, Greenpeace, junto con iFixit (una web colaborativa de manuales de reparación de productos electrónicos), lanzó un estudio en el que señalaba que Apple, Samsung y Microsoft son los campeones de la obsolescencia programada.

Las empresas diseñan productos difíciles o imposibles de reparar, con vidas útiles cortas o dependientes de software que no se actualiza, entre muchas otras cosas. De esta forma garantizan la continuidad de la cadena de producción y venta: los productos duraderos no son buenos para los negocios. Es preciso que la rueda se siga moviendo, que la gente siga comprando y tirando, para que haya empleo, para que haya crecimiento, para que haya desarrollo...

Viejas y conocidas palabras...

...a las que habría que sumar "para que haya residuos en cada rincón del planeta, para que haya una contaminación inmanejable, para que haya esclavos laborales en la mitad del mundo, y para que la humanidad consuma recursos cada vez más escasos para lograr que un reducido porcentaje de ella se sientan 'felices'". Razones de peso que no se suelen escuchar muy a menudo en los anuncios (porque es preciso que la rueda se siga moviendo, que la gente siga comprando y tirando, y todo el resto).

¿Tenemos en cuenta la obsolescencia programada en nuestras bibliotecas? ¿Compramos materiales que pronto tendremos que descartar, o apostamos por elementos más sostenibles, reparables, reutilizables? ¿Optamos por soluciones creativas, o por los paquetes que nos vende la publicidad? ¿Somos un eslabón más de la cadena de consumo y descarte, o apostamos por frenar o romper dicha cadena pensando en el mañana, en el futuro?

¿Nos comprometemos realmente con nuestros discursos y declaraciones de "sostenibilidad"? ¿O son sólo... palabras?

 


Apuntes críticos

La perspectiva del otro

Apunte crítico 15


 

La primera vez que aquel joven inexperto que yo fui alguna vez entró en esa comunidad indígena del noreste de Argentina —una comunidad de cuyo nombre no es necesario que me acuerde ahora— y les anunció que les llevaba "la biblioteca" (con el mismo tono con el que un predicador anuncia a una caterva de pobres pecadores que les trae la salvación de sus almas), recibió miradas intrigadas y una sola respuesta:

—No necesitamos una biblioteca.

Todo lo que había aprendido (o creído aprender) en la universidad fue incinerado en segundos por aquella afirmación. Y yo salí de allí comido por las dudas. ¿Cómo alguien podía no querer algo tan maravilloso como una biblioteca?

El caso es que lo que los habitantes de aquella comunidad —y los de muchas otras, según iría averiguando con el paso de los meses— no querían, aunque no supieran expresarlo demasiado bien, era el modelo de biblioteca que yo les ofrecía. Nuestra biblioteca. Una biblioteca que los había dejado sistemáticamente fuera de sus estantes. Una que, en no pocos casos, les prohibía entrar a sus salas. Porque eran "indios". Eran sucios, ladrones, no sabían comportarse como personas educadas...

(En aquella época creí que ese problema se limitaba a Argentina. Luego, cuando empecé a viajar, lo encontré en el resto de América Latina. Y del mundo.)

Solucioné la reticencia de aquella comunidad creando un modelo de biblioteca adaptado a sus necesidades (una serie de pequeñas bibliotecas sonoras móviles). Pero fue algo que tuve que descubrir a la fuerza: no me lo habían enseñado. A muchos de nosotros no nos enseñaron que no hay un solo modelo de biblioteca. A muchos de nosotros no nos enseñaron que, para ser exitoso, cualquier proyecto (incluyendo una biblioteca) debe adaptarse a las necesidades y, sobre todo, a las ideas y a las realidades de sus usuarios finales, aunque para ello tengamos que destrozar todas nuestras estructuras preconcebidas y tragarnos no pocos prejuicios.

A muchos de nosotros, en fin, no nos enseñaron que una biblioteca es un espacio de encuentro entre una persona (o una comunidad) y el conocimiento. Y que ese espacio y ese encuentro pueden asumir —¡qué maravilla!— miles de formas distintas. Tantas como perspectivas distintas hay en este, nuestro diverso mundo.

 


 

Acerca de las entradas

Textos: Edgardo Civallero.

Foto 01: Flickr (enlace) | Foto 02: Licdn (enlace) | Foto 03: Blogger (enlace).