Apuntes críticos

Human libraries

Apunte crítico 01


 

Ahora se llaman "human libraries" ("bibliotecas humanas").

En mi pueblo, desde siempre, se llamó "sentarse a charlar con alguien".

Es muy triste contemplar cómo algunos valores humanos básicos –el de la interacción humana, el de la conversación, el del intercambio de conocimientos y afectos, el de cercanía, el de solidaridad, el de comprensión– están desapareciendo en una sociedad cada vez más empobrecida y debilitada.

Pero más triste aún es ver cómo, en lugar de señalar esas deficiencias y hacer algo para solventarlas (y, ya de paso, criticar aquello que hace que hayamos llegado a este lamentable estado de cosas), se generan propuestas e ideas que no son más que tristes y pobres "parches" al problema. Y encima se los convierte en una moda, en un trending topic, en una serie de hashtags, para hacerlas ver como avanzadísimas y revolucionarias novedades.

Y algunas bibliotecas, por supuesto, corren a abrazar tales "novedades". Sobre todo por su eterno y enfermizo miedo a quedarse atrás en algo (otra plaga de nuestros tiempos modernos).

No, no son "human libraries". Se llama "sentarse a charlar". Y no es ninguna novedad: no sé en el de ustedes, pero en mi pueblo, esto lo inventamos hace siglos. Y sin ninguna necesidad de hashtags.

[Y si en su biblioteca quieren hacer algo al respecto, estimada/o colega, empiecen por charlar con sus usuarios cuando se acerquen al mostrador, y dejen de tratarlos como objetos. Doy fe: es una excelente costumbre. Y un muy buen ejemplo].

 


Apuntes críticos

Robots bibliotecarios

Apunte crítico 02


 

"Developing a service robot for a children's library" [Desarrollando un robot para proveer servicios en una biblioteca infantil] es un artículo publicado en 2014 en el Journal of the Association for Information Science and Technology. El artículo ha sido muy difundido y celebrado a través de blogs, redes sociales y foros de discusión bibliotecarios internacionales, dado que, al parecer, indica cuál será el brillante futuro de las bibliotecas.

Al parecer, hay países del mundo en los que no hay bibliotecarios disponibles: todos tienen muy buenos trabajos. Para llenar las vacantes en las bibliotecas, se ven forzados a construir robots.

O quizás ocurra que en esos países los bibliotecarios (concretamente, los bibliotecarios infantiles) son tan malos haciendo su trabajo, tiene unas cualidades tan mediocres y una formación tan pobre, que prefieren que sus niños crezcan socializándose con una máquina cuando visitan una biblioteca, en lugar de tratar con seres humanos.

O, a lo mejor, simplemente los bibliotecarios estamos siendo sustituidos por maquinaria más manejable, eficiente y económica, mientras al mismo tiempo habituamos a nuestras generaciones jóvenes a que crezcan interactuando con una pantalla y un robot. Los preparamos así para ese futuro utópico en el que seremos organismos casi-cibernéticos, casi inmortales, y viviremos en el espacio, entre las estrellas.

Todo ello, al parecer, luce muy prometedor para el futuro de la bibliotecología como disciplina, y para el de sus trabajadores y profesionales. Y, por supuesto, para el de toda de la humanidad.

[¿Por qué no realizar un pequeño análisis de las necesidades y posibilidades en primer lugar? ¿Algún pensamiento crítico, alguna evaluación ética, alguna discusión multidisciplinaria profesional? ¿Por qué no evaluar si todo lo que parece "brillante", "robótico", "moderno" y "tecnológico" puede ser realmente útil, útil, saludable y bueno para las bibliotecas y sus usuarios, antes de correr a abrazarlo ciegamente? ¿O son demasiadas preguntas para responder, en un mundo cada vez más acostumbrado a ir rápido y no perder tiempo en nada, ni siquiera en responder preguntas importantes?]

 


Apuntes críticos

De criterios y rebaños

Apunte crítico 03


 

Revisando distintos blogs y columnas sobre bibliotecas esta semana, comienzo a tener la sospecha de que muchos bibliotecarios tienen la mala costumbre de comprarse determinadas cosas (modas, tendencias, novedades, teorías, ideas...) en "paquetes". Al parecer, pocas veces miran lo que esos paquetes traen dentro. Y si osan abrirlos y lo hacen, pocas veces se atreven a poner en duda, evaluar o considerar si esos contenidos realmente les sirven, les son útiles.

Podría decirse que hace falta un poco de criterio. ¿O un poco de valor?

A ello se le suma, por lo que percibo, otra mala costumbre: la de imitar, la de seguir a los "referentes". Pero que la biblioteca X haga tal cosa o el gurú Y la recomiende no significa que tengamos la obligación de imitarlos, por muy grande que sea tal biblioteca o por muy exitoso que sea tal gurú. Ellos también pueden carecer de criterio. O sus resultados (que muy pocas veces se describen con contextos, objetivos y otros detalles importantes) pueden estar equivocados... o ser "vendidos" como éxitos: al fin y al cabo, "cocinar" estadísticas no es algo extraño a nuestra profesión, como tampoco lo es "vender" éxitos que no existen para lograr determinados objetivos (¿y obtener determinados presupuestos?)

En resumidas cuentas, tras mis lecturas (varias y variadas) tuve la sensación de que muchos bibliotecarios sufren el "síndrome del rebaño": siguen a la oveja guía, la que lleva al pescuezo el cencerro, ciegamente.

Ocurre que la oveja guía a veces conduce al resto a los pastos. Y otras, al matadero.

 


 

Acerca de las entradas

Textos: Edgardo Civallero.

Foto 01: Telefé Noticias (enlace) | Foto 02: Filmnosis (enlace) | Foto 03: Freejpg (enlace).